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Hacia la liberación de las religiones
 
Asociación Ecuménica de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo, Por los muchos caminos de Dios. Desafíos del pluralismo 
religioso a la teología de la liberación. Madrid, Verbo Divino, 2003.

JUAN JOSÉ TAMAYO
 

  América Latina es un continente religiosamente plural, con un pluralismo cada vez más acusado, que reclama sin demora un diálogo entre las religiones, no tanto ni principalmente para llegar a acuerdos doctrinales, y menos aún para establecer un culto común, cuanto para conocer las plurales manifestaciones de lo divino en la historia y en la naturaleza y la pluralidad de caminos de salvación propuestos por las religiones. Un diálogo en el que todas las religiones del continente se encuentren en un plano de igualdad y asuman su responsabilidad en la respuesta a los problemas. América Latina es también un rico mosaico de culturas, que implica la superación de la hegemonía de una cultura sobre las demás y a la práctica de la interculturalidad como alternativa al choque de civilizaciones y como estilo de vida, modelo de convivencia y actitud ética.

El diálogo interreligioso y el intercultural han de desembocar en una teología liberadora de las religiones capaz de recuperar los elementos emancipadores presentes en todas las tradiciones religiosas, y no sólo en la religión cristiana. Actualmente se están dando pasos importantes en esa dirección. El primero lo acaba de dar la Comisión Teológica de la Asociación Ecuménica de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo en América Latina con la publicación de la obra Por los muchos caminos de Dios. Desafíos del pluralismo religioso a la teología de la liberación bajo la coordinación de los teólogos brasileños Luiza E. Tomita y Marcelo Barros y del teólogo español residente en Panamá José María Vigil. Es el primer volumen de un ambicioso proyecto.
 

Tras unos datos estadísticos

sobre las religiones en América Latina (F. Damen) y un análisis de la intolerancia religiosa en América Latina (A. Lampe), se abordan algunos de los principales problemas y desafíos, apenas tenidos en cuenta antes, que el pluralismo religioso y cultural plantea a la teología latinoamericana en general (F. Teixiera), a tres de las teologías más dinámicas y creativas del continente: indígena (Diego Irarrázabal), afroamericana (A. Aparecido da Silva) y feminista de la liberación (L. Tomita), y a la espiritualidad (J. M. Vigil). El pluralismo cultural y religioso, reconoce Marcelo Barros en esta obra, debe constituir hoy el eje de la teología de la liberación. Esta teología debe asumir las preguntas abiertas por el acontecer indígena, sus mitos, ritos, utopías y símbolos, reubicarse en su espiritualidad y su sabiduría, y valorar en toda su densidad y riqueza las plurales manifestaciones religiosas de origen africano presentes en América Latina. También la teología feminista de la liberación empieza a mostrarse sensible al pluralismo religioso, como muestra Luiza Tomita a través del testimonio de varias teólogas latinoamericanas, algunas pertenecientes a culturas y religiones afroamericanas. El pluralismo religioso revoluciona la espiritualidad de la liberación, dando lugar a una nueva experiencia espiritual abierta a la complementariedad y a la vivencia interreligiosa que bebe y se alimenta en las fuentes espirituales y sapienciales de todas las religiones. Todo ello desemboca en un ecumenismo de la compasión, que afirma la vida y la justicia para todos y se muestra sensible al sufrimiento de los seres humanos.

El libro recoge la madrugadora contribución de Paul Knitter Un diálogo necesario: entre la teología de la liberación y la teología del pluralismo, de 1987, donde expone la necesidad de compaginar la teoría y la praxis de la liberación, en el ámbito interreligioso e intercultural. Esta obra abre una nueva etapa, a mi juicio tan prometedora como las precedentes, en el paradigma teológico latinoamericano.
 

EL PAÍS, BABELIA - 27-12-2003