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Manifiesto final del XIX Foro de Encrucillada
IV Encuentro de la corriente Somos Iglesia
  Reunidos en Santiago de Compostela el 9 y 10 de octubre de 2004 para reflexionar sobre "La humanización de la Iglesia... una Iglesia humanizada" y poner en común y celebrar nuestras experiencias de fe viva, esperanza y compromiso con la construcción del Reino, queremos manifestar a la opinión pública lo siguiente:

1. Constatamos con tristeza y preocupación que existen en el seno de la Iglesia, y especialmente en la jerarquía, actitudes de regresión y de ponerse a la defensiva ante cualquier cambio en la organización eclesial, pluralismo de opiniones o propuestas de renovación a fondo en la línea de las perspectivas abiertas por el Concilio Vaticano II.

2. Igualmente nos preocupa que la formulación oficial de la fe permanece en un lenguaje de otras épocas, lo cual dificulta enormemente la transmisión del mensaje de Jesús a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo.

3. Al primar con demasiada frecuencia la institución y la ortodoxia frente a los valores evangélicos, se cae en actitudes profundamente inhumanas hacia sectores de la propia Iglesia, que mantienen, desde planteamientos sinceros y responsables, opiniones y opciones discrepantes con el magisterio oficial.

4. Una muestra de lo anterior es la actitud negativa del magisterio de nuestra Iglesia frente a la sexualidad humana, lo que comporta, entre otras consecuencias, que se impida el acceso al matrimonio a los sacerdotes y a las personas homosexuales.

5. Apostamos decididamente por una Iglesia sin privilegios que sea capaz de inculturarse y ser fermento en las sociedades laicas, plurales y democráticas, promoviendo ciudadanos activos que vivan y luchen por la paz, la libertad y la justicia, con una opción decidida por los pobres y los que sufren.

6. Creemos firmemente que la Iglesia debe ser una comunidad de comunidades sin discriminaciones de orientación sexual y género en el acceso a los distintos ministerios comunitarios.

7. Queremos alentar y fomentar espacios eclesiales de encuentro para compartir experiencias y aunar esfuerzos; para alzar una voz en contra del miedo a los cambios y a dejarnos interpelar por el Espíritu y el proyecto de Jesús de Nazaret.

8. Compartimos el testimonio de muchas comunidades cristianas, grupos y personas que trabajan conjuntamente con otras de diferentes religiones y también ateos, para conseguir una mayor justicia social y en definitiva una verdadera felicidad para todos los seres humanos.

9. Nos identificamos con una espiritualidad no basada en el temor y el pecado, sino en la alegría que viene de la promoción de todo ser humano en su crecimiento personal, hacia la liberación de toda sumisión, codicia, rencor y desconfianza. 

10. Finalmente, ante la coyuntura actual de tensiones entre el gobierno y la jerarquía eclesiástica, exigimos de nuevo que el sentir plural que hay dentro de la Iglesia sobre los temas que se están debatiendo pueda expresarse con libertad y sea escuchado con pleno derecho.

Santiago de Compostela, 10 de octubre de 2004