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   - Respuesta de las comunidades cristianas populares de Euskadi

OTRA RÉPLICA A LA RESPUESTA DE LAS COMUNIDADES DE EUSKADI A LA CARTA ABIERTA DE LAS COMUNIDADES DE GRANADA

¿Euskal Herria contra Euskadi?

MIGUEL ÁNGEL IBÁÑEZ

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El título de este escrito puede resultar extraño pero tal vez se vea su sentido a lo largo del mismo. El punto de arranque de este discurso son las dos "cartas abiertas" cruzadas entre las Comunidades Cristianas Populares de Granada y las Comunidades Cristianas Populares de Euskadi/Euskal Herria.

En cuanto a la primera, de las Comunidades de Granada, cuando la leí me sentí identificado con su contenido. No sólo en los encuentros de CCP a nivel nacional, sino en todos los encuentros de "cristianos progres" a los que asistían vascos, se han dado esas "actitudes" por parte de -al menos- algunos vascos, y ese ser "comprensivos y pacientes" por parte de los no vascos, de que hablan las Comunidades de Granada. Comprensión y paciencia no exentas en muchos casos de un subterráneo hartazgo y cabreo que se adivina implícito en la carta de las Comunidades de Granada.

La única voz "vasca" que se oye en esos casos es la que se denuncia en la carta de las Comunidades de Granada. Y nunca ningún otro vasco se atrevió a contraponer otra opinión u otro lenguaje. Es más, no sólo ha sido frecuente el aprovechar la ocasión para tratar de convencernos a todos de la opresión que sufre el "pueblo vasco", su cultura, "sus" presos, etc., sino que en esas reuniones se presenta el "problema vasco" -"su" problema vasco- como algo que merecía y casi exigía tener un lugar propio dentro del encuentro, para ser tratado en él como si fuera el único problema nacional que tuviera que preocupar a todos los allí reunidos. Ahora, en la reunión de la Coordinadora nacional, se quejan de que los "españoles" nos preocupemos tanto del "problema vasco" (¡cómo si no nos afectara a todos!), cuando en todas las ocasiones que digo, ellos han querido siempre "comernos el coco" con su versión del tema.

Pero viniendo a la respuesta de las Comunidades vascas, que es la que me ha provocado a escribir estas líneas, en primer lugar, los redactores de ésta hacen una defensa propia como si lo nuclear de la carta de las Comunidades de Granada fuera una acusación global e indiscriminada a todos los miembros de las CCP vascas, cuando la expresión "observamos actitudes" que emplean las Comunidades de Granada es una expresión que de ningún modo tiene sentido generalizador. ¿Traiciona el subconsciente al hacer esa "globalización"?

Y de esa acusación se defienden en la contestación de las Comunidades de Euskadi respondiendo que "entre nosotros hay personas militantes en opciones políticas diversas. Por tanto, nuestra manera de pensar y analizar el problema vasco es plural". Lo cual sin duda debe de ser verdad. Pero ¿hasta dónde llega esa diversidad y ese pluralismo? Pueden entenderse como "opciones diversas" y "pluralismo" de matices, dentro de una convergencia sustancial en el común militar, pensar y sentir del mundo abertzale que respalda a ETA. Si no fuera así, los primeros en resaltar la diferencia hubieran sido los redactores de la respuesta de las Comunidades vascas. Habrían dejado claras esas posturas diferentes frente a la crítica de la carta de Granada. Hubiera dicho que en las CCP vascas hay quienes no son nacionalistas, quienes condenan a ETA como banda criminal, principal enemiga del pueblo vasco o cosas por el estilo.

Pero, viniendo a la crítica de las Comunidades de Granada, cuando hablan de "actitudes" se están refiriendo a un discurso nacionalista radical, legitimador de la barbarie etarra. Pues bien, paradójicamente, las Comunidades vascas, al defenderse de esa crítica, emplean ese mismo discurso, es decir, le están dando la razón a la carta de Granada en el mismo querer negársela. Es que la irrealidad e incoherencia del discurso abertzale les lleva a estas situaciones esperpénticas. 

Y puesto que la carta de las Comunidades vascas reprocha a las de Granada que no puntualicen el "dónde y el cómo" de las "críticas y acusaciones que se observan", para no incurrir en ese reproche, analicemos la propia respuesta vasca.

Al defenderse de la acusación de legitimar directa o indirectamente al terrorismo, argumentan con que ellos "han calificado los atentados y muertes causadas por ETA como intrínsecamente graves, inexplicables, como un mal, expresando pleno desacuerdo y condenas". Pues bien, uno de los apoyos con que cuenta ETA es la ambigüedad del discurso nacionalista, que todos manejan con maestría. Y esas "condenas" que dicen las Comunidades vascas son tremendamente ambiguas, porque no expresan necesariamente un juicio, no ya cristiano pero ni siquiera ético, del comportamiento criminal de ETA. Pueden hacerse desde un desacuerdo meramente político o estratégico, hecho incluso desde el mismo bando abertzale que acepta y justifica la "lucha armada" como táctica. 

Esa ambigüedad de parte de un sector no pequeño de los cristianos vascos es, se quiera o no, un apoyo objetivo a ETA, aunque subjetivamente no se tenga tal vez la menor intención de apoyarla. Y por eso no resulta feliz el que, en otros lugares de la carta de las Comunidades de Euskadi, se apoyen en la autoridad de Setién y demás obispos vascos, pues eso es precisamente lo que también se les reprocha a éstos (además del lenguaje nacionalista, precisamente, de las citas que aducen...). De los cristianos se espera una condena, claramente desde la perspectiva cristiana y ética como últimamente ya se está haciendo. Ahora se están oyendo voces en este sentido desde distintas instancias.

Y cuando añaden "no entendemos (...) el pretendido pacifismo de quienes se limitan a condenar determinadas acciones y estrategias violentas [el subrayado es mío] silenciando y oponiéndose a las exigencias de diálogo", siguen el mismo discurso. Así que, ¿los asesinatos, los secuestros, las bombas, las extorsiones, etc., etc., son "acciones y estrategias"? ¿Qué perversión mental hace falta para que el secuestro de Ortega Lara hasta dejarlo morir, como hubiera sucedido si no lo libera la Gardia Civil (¿no vieron el cadáver ambulante que salió del "zulo"?), el asesinato a sangre fría del joven Miguel Ángel Blanco con las manos atadas, la matanza indiscriminada con una bomba en el aparcamiento de Hipercor, el insultar al que acaban de asesinar, el telefonear a casa del asesinado pocas horas después de asesinarlo y preguntar a la viuda o a los hijos '¿Dónde está el cabrón de tu marido (o de tu padre)?', ... para sólo señalar algunas de las barbaridades más espeluznantes, qué perversión mental, repito, hace falta para llamar a todo eso "acciones y estrategias"?

Y el despectivamente llamado "pretendido pacifismo" que se opone "a las exigencias de diálogo" forma parte de la dialéctica perversa que deforma la realidad; dialéctica tan "magistralmente" usada por el nacionalismo vasco. "Diálogo" es una de las palabras clave de la ambigüedad del discurso abertzale que respalda a ETA. Ésta y sus cómplices entienden por "diálogo" aceptar las exigencias políticas de ETA, mientras ésta amenaza con bombas, pistolas y demás "argumentos convincentes". ¿Puede un Gobierno aceptar semejante chantaje? ¿Es ese el camino para solucionar cualquier problema político en la Europa del siglo XXI? "La forma más segura de calmar a un tigre es dejar que te devore" (Adenauer). Ese es el único diálogo que admite ETA para "pacificar" al País Vasco. Cuando los nacionalistas -vascos o no vascos- propugnan el "diálogo", uno se queda preguntándose: ¿diálogo con quién y de qué? Nunca especifican. No interesa. La ambigüedad del término les permite quedar muy bien. Por lo demás, esos a quienes alude carta vasca, que "silencian o se oponen a las exigencias de diálogo", sin duda proceden correctamente, si esas "exigencias de (falso) diálogo" son las bombas y las pistolas.

Más adelante dicen que "Euskal Herria está en un esperanzador proceso de lucha y trabajo por sus derechos nacionales". El párrafo no tiene desperdicio.

¿Qué es "Euskal Herria"? En la carta de las Comunidades vascas nunca se habla de Euskadi sino de "Euskal Herria". Este término, como sin duda deben de saber, significa etimológicamente "el pueblo del euskera" (o algo así), y es una expresión muy antigua, usada para designar al conjunto de quienes tenían el euskera como lengua materna, independientemente del territorio en que habitaran o de la situación geopolítica de ese territorio. Esa expresión tenía una significación meramente antropológica y nunca política o territorial. Por eso, Sabino Arana, que no era euskohablante y que conocía el término, lo desechó e inventó el de "Euskadi", para crear la unidad de las siempre llamadas "provincias vascongadas". Ahora los abertzales desechan el término Euskadi y recuperan el de "Euskal Herria", pero dándole un significado político y territorial. Una nueva ficción política que, además de abarcar las tres provincias, incluye Navarra y las provincias francesas, amén de alguna parte de La Rioja, Aragón o no sé qué más. Pero lo que resulta aberrante es que de ese territorio "euskalerríako" y de esa soñada unidad política excluyen, o tratarán como extranjeros, a todos los euskohablantes que no están de acuerdo con ellos. Y, además, ¿con qué derecho pretenden apropiarse de unos territorios en los que son minoría y en los que los demás son tan autóctonos como ellos? ¿Querrían explicar cómo se puede entender todo esto?

Dicen que Euskal Herria "está en un proceso de lucha". ¿Querrían explicar también quiénes, para ellos, están en lucha y contra quiénes? Los únicos que vemos estar en lucha (¡y armada!) son los de ETA contra todo el que no está con ella. ¿ETA es igual a Euskal Herria? Una lucha que no desemboca -¡una vez más!- en guerra civil entre vascos, porque los vascos agredidos no responden con las armas. Con lo que demuestran, además de que tienen mucho más valor, que son mejores representantes de la "raza vasca" y que han alcanzado un nivel de civilización muy superior. Por eso el título de este escrito: "¿Euskal Herria contra Euskadi?". Aunque mejor habría que hablar de euskalherríacos contra vascos.

Además ¿qué quieren decir las Comunidades vascas cuando dicen que ese proceso de lucha es "esperanzador"? Es de suponer que es esperanzador para los redactores de la carta y todos los que sienten como ellos, incluidos en primer lugar los de ETA. ¿De verdad creen que la "esperanza" de ETA coincide con la de los demás nacionalistas? ¿No tendrán imaginación suficiente para idear cómo sería un País Vasco gobernado por gente con la mentalidad y la moralidad política de ETA y sus allegados? Es una pena que no se pueda hacer una prueba. Sería muy aleccionadora. 

Y hablan de los "derechos nacionales" de Euskal Herria. No saben de qué hablan. Los "derechos nacionales" se suelen entender como el conjunto de los derechos de todos los individuos que constituyen una nación. Estrictamente hablando las naciones no son sujeto de derecho, sino en cuando que representan o sustituyen a sus "nacionales". Si Euskadi -digo Euskadi, no Euskal Herria- se puede considerar de alguna manera como una "nación", no se ve que los "euskalerríakos" sean muy respetuosos con los derechos de más de la mitad de los individuos de esa "nación", de los "nacionales", de los nacidos en ella. Habría que hablar más bien de derechos "étnicos", de los derechos (¡y deberes!) de la etnia euskaldún: no de derechos nacionales. Para que Euskal Herria sea una nación, sus miembros necesitan tener antes un territorio que les sea reconocido como propio. Hoy el territorio vasco es común a los "euskalerríakos" y a los no "euskalerríakos". Y los derechos de los segundos están sistemáticamente violados por los primeros. ¿Cómo se entiende todo esto?

Dicen: "Dentro del concepto histórico, cultural-lingüístico y político del pueblo vasco incluimos el conjunto de la realidad sociológica vasca que, como tal, constituye ese pueblo y que no es, por tanto, una referencia idealista o algo inexistente que debe ser creado". ¿A qué viene todo este discurso? ¿A demostrar una vez más que confunden "pueblo vasco" con los "euskalerríakos", en la más perfecta sintonía con el discurso etarra, que deja fuera a más de la mitad de la población que tienen igual derecho a considerarse miembros del pueblo vasco? Euskadi o País Vasco o Comunidad Autónoma Vasca con todos sus habitantes es una realidad. ¿Cómo nos convencerán de que Euskal Herria, "su" Euskal Herria", no como realidad antropológica sino como aspiración política, no es un sueño? No basta con afirmarlo cuando está contra la evidencia de lo contrario.

Y a renglón seguido nos hablan de "la libertad de nuestro pueblo" (¿quiénes tienen libertad plena en el País Vasco y quiénes no la tienen?), del "reconocimiento de los derechos individuales y colectivos" (el de los asesinados, amenazados, extorsionados, secuestrados, víctimas de destrozos de sus bienes, por ejemplo. ¿no?), de "educar en la (...) solidaridad con los pueblos más pobres y excluidos", para añadir "Desde una lectura evangélica, el pueblo auténtico es ...el Pueblo de los pobres. (...) Son los elegidos de Dios... Entre nosotros hay hoy pobres de diferentes características: económicas, culturales, políticas, (...) Ser Iglesia de los pobres consiste en asumir (a todos estos pobres) como centro de la Iglesia y en concretar la opción y dedicación evangelizadoras en el compromiso liberador de esas opresiones dependencias y esclavitudes". Con todo este revoltillo de "pobres" ¿qué quieren decir? ¿Que la Iglesia tiene que tener como "centro" y "opción y dedicación evangelizadoras" "liberar(a los pobrecitos vascos euskalerríakos) "de sus opresiones, dependencias y esclavitudes"? ¿Y que ellos (los redactores de la carta vasca) piensan que las CCP, como Iglesia, deben tener esa postura "evangélica"? Si no es así, ¿a qué viene esta cita tan larga? ¿A demostrarnos, una vez más, que su discurso es el mismo de ETA? ¿O a explicarnos por qué ETA nunca ha atentado contra personas o bienes de la Iglesia, a pesar de las no pocas voces críticas que se oyen desde ella denunciando no ya a ETA sino también a todo el nacionalismo patológico?

Y a continuación hablan de los "presos vascos". Según el común sentir, no hay presos vascos, sólo hay presos (presuntos o convictos) delincuentes. El que sean vascos, andaluces, gallegos, etc. no aporta nada a la justicia o eventual injusticia de su situación. Hablar de "presos vascos" es decir que están presos por ser vascos. Y añadir que "la situación de esos presos es una muestra muy cruda de la injusticia" de que "a Euskal Herria no se le reconoce el ejercicio pleno de sus derechos y de que la represión sigue ejerciéndose de formas diversas (...) por razones políticas", ¿no es "legitimación directa o indirecta del terrorismo"? Si el ser nacionalista vasco fuera motivo para estar en la cárcel, no duden los autores de la carta de las Comunidades vascas que ellos estarían con los asesinos vascos que hoy están en la cárcel por ser asesinos y no por ser vascos.

Y siguiendo: A las transferencias al Gobierno vasco las califican de "concesiones", cuando lo que hay es "la denegación permanente del derecho de autodeterminación para que ese pueblo decida libremente lo que quiere ser políticamente". Habría que hablar de re-autodeterminación. Porque parece ser que el pueblo vasco, en su mayoría, ya se autodeterminó. 

Sin duda que, en el plano teórico de los principios, todo pueblo es soberano para "autodeterminarse". Por tanto, si los euskalerríakos -o cualquier otro grupo- deciden marcharse a una isla desierta y sin dueño, y allí organizarse como mejor les convenga, están en su derecho.

Pero otra cosa es en la práctica. ¿Cómo re-autodeterminarse sin salir de un territorio en el que son minoría frente a una mayoría que, teniendo el mismo derecho teórico a su autodeterminación, ya vienen confirmando su "autodeterminación" desde hace siglos? 

Pero como, hablando en plata, esa "autodeterminación" que reclaman parece ser que mira, al menos en primer lugar, a separarse del conjunto de España, parece obvio que para ello, lo más lógico y sensato es tratar de convencer a los no separatistas de que esa separación del conjunto de España es lo mejor para el País Vasco. Pues si todos los habitantes de éste quisieran la separación, ¿quién podría negársela? Yo, desde luego, no. Es más, habría un clamor popular entre los "españoles" para que se fueran de una vez. ¿No han oído lo que a modo de chiste se dice por aquí?: "Si hubiera un referéndum sobre la independencia del País Vasco, el resultado sería no allí y en el resto de España".

Por tanto, ¿cómo explican que los euskalerríakos, si desean de verdad la independencia, hagan exactamente todo lo contrario de lo que parece lógico? Es decir, no sólo no tratan de atraer a los no separatistas a las tesis separatistas sino que constantemente les "dan en las narices"... cuando no en la nuca... Aunque... ¿cómo les van a convencer, si sólo tienen motivaciones de carácter sentimental o romántico? Si por "política" entendemos la tarea de buscar y trabajar por el bien del pueblo, ¿cuándo hablan los euskalerríacos de razonamientos políticos serios, en defensa de las tesis separatistas? ¿O es que se trata de la guerra por la guerra, de la -en boca de Juaristi- "guerra interminable"?

En fin, parece por todo lo que se lleva dicho, que toda la carta de las Comunidades Cristianas Populares de Euskadi está escrita en la clave del discurso abertzale que, quiérase o no, respalda a ETA. Porque toda la fuerza moral de ésta está en esa ideología (que para muchos resulta aberrante por desfigurante de la realidad y de la historia) que se expresa en ese discurso. 

Pero si ese discurso les parece asumible a los de las CCP, están en su derecho. Pero entonces tendrían que pronunciarse con mucha más claridad y contundencia contra las barbaridades de ETA. No sólo para neutralizar el efecto de apoyo que objetivamente tiene ese discurso, sino también para que no se les pueda acusar de eso... si es que quieren que no se les acuse.

Málaga, marzo de 2001


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