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    - Carta abierta a las comunidades cristianas populares de Euskadi
- Réplica al consejo de redacción de Herria 2000 Eliza
 

-Respuesta del consejo de redacción
de la revista Herria 2000 Eliza
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Agur terdi:
Ekainaren erdialdera gutun ireki bat bidali duzue (ala zitzaizuen) Granadatik EHko Kristau-Elkarte Herritarrei zuzendua. Herria 2000 Elizak ere erantzun bat eman nahi dio gutun ireki hari, eta haratx!, hauxe da, jakin dezazun zein den gure iritzia.
Besterik gabe, ez adiorik
H2000E

Un saludo:
Recientemente habéis enviado (o habéis recibido) desde Granada una carta abierta a las Comunidades Cristianas Populares de Eusakdi. Además de las CCP de Eusakdi, Herria 2000 Eliza os envía su opinión, a todas las direcciones a las que se dirigió el remitente.
Hasta pronto.
H2000E

A las Comunidades Cristianas Populares de Granada

Hemos recibido en nuestro correo electrónico (h2000e@euskalnet.net) una carta vuestra en la que, la verdad sea dicha, no dejáis títere con cabeza. Si fuera cierto todo lo que nos atribuís, nos deberíamos considerar seres peligrosos: apoyo de terroristas, impulsores de un modelo cultural que favorece el racismo, la xenofobia y el odio al adversario. Creemos que sois profundamente injustos con las Comunidades Cristianas Populares de Euskadi y que, desde luego, nada de lo que les atribuís caracteriza esencialmente a los hombres y mujeres que las componen. Así mismo, nos parece que no habéis leído el libro Creer en Euskal Herria de nuestro buen compañero y teólogo comprometido con su pueblo Félix Placer Ugarte con espíritu abierto, sincero y con ganas de comprender. En todo caso, sabemos que las COMUNIDADES os van a escribir, si no lo han hecho ya, y nos ahorramos la penosa tarea de responder a las cuestiones teológicas que planteáis. 

En todo caso, el Consejo de Redacción de Herria 2000 Eliza os quiere decir también algunas cosas, aunque sólo sea por alusiones. Efectivamente, nuestra revista es próxima a las Comunidades Cristianas Populares; pero también a la Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria y a todos los movimientos populares y personas que, nacionalistas o no --con sus raíces hundidas en la mejor tradición cristiana o simplemente en la experiencia humana-- intentan aportar su pensamiento y compromiso a la causa de la liberación de Euskal Herria, o son críticos con la misma.

Nuestra revista lleva 20 años pretendiendo ser una plataforma de debate, en la que tienen, expresamente, cabida todos los que tengan algo que decir a los habitantes de Euskal Herria o sobre Euskal Herria y quieran publicarlo en sus páginas. Lo que sucede es que una cosa es predicar democracia, pluralismo y tolerancia, y otra muy distinta practicarla. Si queréis un dato, jamás hemos dejado sin publicar ningún artículo, opinión, controversia o reflexión que se nos haya enviado; jamás hemos planteado la publicación de un libro -y ya van varios- en la que no hayamos pedido insistentemente la colaboración de tirios y troyamos, agramonteses y beaumonteses, oiñacinos y ganboinos, vascos y españoles. Y tenemos la amarga experiencia de que quienes más nos acusan de intolerantes, exclusivistas y zelotas, más nos boicotean nuestro sincero esfuerzo por servir al debate, y a la reflexión constructiva. ¡Ya nos gustaría decir lo contrario, ya!

Naturalmente nosotros no partimos de cero; pertenecemos a esa clase de personas que creen que su pueblo se llama Euskal Herria, que este pueblo tiene derecho a decidir libremente su presente y su futuro -pero que no lo puede hacer legalmente, porque no hay instrumentos para ello, porque los que hay [Constitución y Estatutos] lo prohiben y que, para más inri, tampoco se permite que vayamos construyéndolos-, y que el problema de la violencia tiene raíces políticas profundas, que sólo en ese terreno podrán ser erradicadas, mal que nos pese y la suframos todos. Amigos, en eso estamos y esta es nuestra labor. Permitid que seamos un poco duros con vosotros, con toda sinceridad, a riesgo de generalizar. Quizá seáis de los que piensan que todos los males provienen del nacionalismo; en vuestro caso, del vasco, naturalmente; sin cuestionar lo más mínimo el carácter nacionalista español, que pretende convertir a todos los pueblos del estado en una nación, la española; sin conseguirlo, por supuesto. Vuestra carta está más influenciada por vuestro carácter político (español) -por eso que llamáis los analistas más imparciales- que por vuestro ser cristiano. Y es natural, porque precisamente el problema al que aludís es político en toda regla, y no primeramente cristiano. Si a estas alturas de la vida os permitís el lujo de decir que " la única opresión constatable actualmente es la que impide la libertad de expresión a los no nacionalistas", que venga Dios y lo vea. Esto es radicalmente falso, y no está bien hablar de oídas. No vamos a extendernos. Quede constancia de que entre nosotros hay mucho que discutir. Y como somos una revista, os proponemos un tema de reflexión, de debate, con nuestras páginas abiertas para su publicación:

- ¿Euskal Herria es o no es un pueblo con su derecho a decidir su futuro sin injerencias?

- ¿Los españoles estarían dispuestos a aceptar lo que decidan los habitantes de ese país que no existe en el mapa político y administrativo y que acabamos de mencionar -Euskal Herria-, tras un proceso democrático interno, todo lo largo que se quiera, y sin zancadillas por parte de los estados?

- ¿Qué tienen que decir a esto los cristianos? 

Nada más. Un saludo y hasta cuando queráis, con la seguridad de que seréis atendidos en la medida de nuestras posibilidades.

CONSEJO DE REDACCION DE Herria 2000 Eliza

Euskal Herria, 00-06-20



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