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FORO MUNDIAL DE TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN

Teología para otro mundo posible

JUAN JOSÉ TAMAYO
 

  Tuve la oportunidad, más aún, el privilegio de participar al Foro Mundial de Teología y Liberación sobre "Teología para Otro Mundo Posible", celebrado en Porto Alegre (Brasil) del 21 al 25 de enero de 2005, como firmante de convocatoria del mismo y como participante con una ponencia sobre "El lugar de la Teología para Otro Mundo Posible", y quiero compartir con otros colegas, que no estuvieron presentes, con otros intelectuales interesados por el fenómeno religioso en perspectiva liberadora y con creyentes de distintas religiones mi experiencia en ese evento. Agradezco a la organizaciones convocantes que deseo personalizar en Luiz Carlos Susin, secretario ejecutivo, por la excelente organización del Foro, por la maravillosa acogida prestada a quienes participamos en él, por la buena conducción y el rigor de los debates y por el desarrollo del evento en un clima de convivencia fraterno-sororal y de diálogo crítico y mutuamente interpelante entre colegas. 

Tras participar en numerosos eventos similares, creo que el Foro Mundial ha sido un acto de refundación y de reformulación de la teología de la liberación en respuesta a los grandes desafíos que las nuevas coordenadas históricas nos plantean a las religiones y más en concreto a los teólogos y las teólogas. Pero no sólo a los del Tercer Mundo, sino también a los del Primer Mundo, donde se dan también fenómenos de exclusión social, racial, sexista, cultural y religiosa, y cada de manera más acusada. 

El presente informe es un avance de un estudio más amplio que se publicará en breve y remite a las actas del Foro Mundial de Teología y Liberación. Quienes deseen tener una información más completa del Foro pueden consultar la web:
www.pucrs.br/pastoral/fmtl
 

Objetivos

Coincidiendo con el V Foro Social Mundial de Porto Alegre, en su horizonte, espíritu y contexto, hemos celebrado el FORO MUNDIAL DE TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN "Teología para Otro Mundo Posible", del 21 al 25 de enero de 2005 en la ciudad de Porto Alegre (Brasil) con la participación de más de 150 teólogos y teólogas de todo el mundo, en torno a tres objetivos específicos: 

1. Establecer contactos y relaciones entre las distintas experiencias y reflexiones teológicas liberadoras en los diversos continentes.

2. Dar razón de nuestra esperanza activa, a través de lo realizado en los últimos años, de lo que se está realizando en el presente y de las perspectivas de futuro frente a los nuevos desafíos, en un mundo de fundamentalismos y de violencia entre las religiones, pero también de efervescencia de movimientos sociales.

3. Vincular nuestras prácticas y nuestras reflexiones teológicas liberadoras con la reafirmación de la construcción de "Otro Mundo Posible".
 

Organizaciones convocantes

La organización corrió a cargo no de representantes de iglesias, sino de instituciones y personas que trabajan en teología en sintonía con el FSM con el compromiso de transformar nuestro planeta. Las instituciones organizadoras fueron ocho, todas ellas latinoamericanas: 

- Asociación Ecuménica de Teólogas y Teólogos del Tercer Mundo (Assett/Eatwot), nacida en 1976 para promover el diálogo entre teólogos y teólogas pertenecientes a diversas iglesias cristianas de Asia, África y América Latina y minorías del Tercer Mundo, con voluntad ecuménica y de apertura a las religiones del mundo.

-Amerindia, red de personas creyentes latinoamericanas comprometidas en la actualización de la teología de la liberación y en la renovación de la pastoral latinoamericanas siguiendo la herencia actualizada de Medellín, Puebla y Santo Domingo. 

- Centro Ecuménico de Servicio a la Evangelización y Educación (CESEP), nacido en 1983 bajo la inspiración de la educación popular liberadora del pedagogo Paulo Freire, e impulsado por un grupo de obispos, pastores, teólogos y teólogas, biblistas y cientistas sociales, con el objetivo de formar a los líderes populares, dirigentes de comunidades y agentes de pastoral de las distintas iglesias cristianas.

- Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión (SOTER), fundada en 1985 por un colectivo de teólogos católicos de varias regiones de Brasil con perspectiva ecuménica para incentivar y apoyar la enseñanza y la investigación en los campos de la teología y de las ciencias de la religión.

- Centro Ecuménico de Evangelización, Capacitación y Asesoría (CECA), organización de ecuménica nacida en 1973 en el contexto de la lucha por la democratización de Brasil y de América Latina y ubicada en Sâo Leopoldo (Río Grande do Sul), con los siguientes objetivos: asesorar a movimientos populares y actividades de iglesias cristianas; fomentar le ecumenismo y el diálogo interreligioso; promover intercambios entre las diversas experiencias pastorales; elaborar estudios orientados a la ayuda en las acciones a realizar en los terrenos pastoral y social. 

- Escuela Superior de Teología (EST), centro de información e investigación teológica de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil, que promueve la formación académica y fomenta la investigación científica en teología y áreas afines. 

- Pontificia Universidad Católica do Río Grande do Sul (PUCRS), de la Congregación de los Hermanos Maristas, que, a través de la enseñanza, la investigación y la extensión cultural, trata de compaginar la cualificación profesional y la formación humanística, que desemboca en una formación integral. En la sede de dicha Universidad se celebró el FORO.

- UNISINOS, de la Compañía de Jesús, cuyo compromiso es promover la formación integral de la persona y su capacitación para el ejercicio profesional, potenciar el aprendizaje continuo y la actuación solidaria para el desarrollo de la sociedad, a partir de los principios de la educación para la vida, la transdisciplinariedad y el desarrollo regional. En la página web de la Universidad puede leer una larga entrevista que me hizo la revista IHU On-Line con motivo de los dos Foros: 
www.ihu.unisinos.br

El Comité organizador estuvo formado por un representante de cada asociación organizadora: Diego Irarrázabal (Asstt/Eatwot), Evilázio Borges Teixeira (PUCRS), José Oscar Beozzo (CESEP), Paulo Fernando Andrade (SOTER), Romy Márcia Bencke (CECA), Rosa María Serra Bavaresco (UNISINOS), Rudof von Sinner (EST) y Sergio Torres (Amerindia). El Secretario Ejecutivo fue Luiz Carlos Susin, profesor de teología de la Pontifica Universidad Católica de Río Grande do Sul.

La carta de convocatoria estaba firmada por once teólogos y teólogas de Asia, África, América Latina, Europa y América del Norte: Leonardo Boff (América Latina), Elsa Tamez (América Latina), Antonio Aparecido da Silva (América Latina), Juan José Tamayo (Europa), Rosino Gibellini (Europa), KC Abraham (Asia), Michael Amaladoss (Asia), Virginia Fabella (Asia), Jean Marc Ela (África), Robert Schreiter (Norteamérica), Meter Phan (Norteamérica).

Entre los numerosos apoyos al Foro cabe destacar dos: Rigoberta Menchú, que envió un informe en el marco de un diálogo de civilizaciones para la comprensión de otras culturas y civilizaciones; y el del cardenal brasileño Alosio Lorscheiter, para quien "la teología de la liberación es válida para todos los continentes y el lema de la revolución francesa 'igualdad, libertad y fraternidad' sigue vigente". 

El Congreso se inició con un discurso de Luiz Carlos Susin, secretario ejecutivo del Foro, quien hizo un recorrido por las distintas etapas de preparación del evento, a partir de la tercera edición del FSM celebrado en Porto Alegre en 2003, en la que, ante la presencia de numerosos teólogos y teólogas, se consideró oportuno celebrar un Encuentro de Teología en el horizonte del Foro. Ese mismo año en julio se celebró el Encuentro sobre "Cristianismo en América latina y el Caribe", donde ya se acordó la celebración del Foro Mundial de Teología y Liberación. 
 

Panorama de la teología por regiones

Dos fueron los momentos del Foro. El primero consistió en la exposición del panorama mundial de la teología a través de informes sobre la situación de los movimientos y las teologías de la liberación en los distintos continentes, que incluyeron reflexiones específicas en torno a teologías feministas, teología indígena, dalit, afroamericana, minjung, ecológica, diálogo interreligioso, etc. Cada informe incluía una breve historia de los movimientos liberadores más significativos y de la teología de la región; los diferentes enfoques teológicos: etnia, género, cultura, política, economía, teología pública, diálogo interreligioso; sujetos, actores, espacios, crisis, dificultades e implicaciones de las prácticas teológicas; horizonte global de pensamiento e inquietudes en que se desenvuelve la teología en cada región. A esta temática se dedicó el primer día del Foro.
 

Teología asiática

La situación de la teología asiática fue expuesta por Felix Wilfred, de la India y por Emelina Villegas, de Filipinas. ¿Tenemos que dejar nuestros vestidos asiáticos para ponernos los vestidos europeos?, se preguntó Wilfred, quien justificó la propuesta de Amatya Sen, premio Nobel de Economía, de rechazar la ayuda extranjera para atender a los damnificados del Tsunami, apelando a que si es obligación de los ricos ayudar a los pobres, es obligación de éstos pensar lo que pueden sin la ayuda de los ricos. La relación del Tercer Mundo con el Primer Mundo no puede estar basada en la caridad.

Se ha producido un cambio fundamental en la relación entre teología asiática y teología europea. La primera ya no necesita de la aprobación de la segunda. Las teologías asiáticas como la mitjung, la dalit, las teologías tribales parten de experiencias religiosas de los oprimidos entre la conformidad y la resistencia, y utilizan esas experiencias para su propia liberación. Esa perspectiva permite un tratamiento estimulante de los grandes temas del cristianismo: Dios, Jesús de Nazaret, etc.

La teología de las religiones que se elabora en Asia no lleva a una crisis del cristianismo, sino que ayuda a superar dicha crisis. Entre las nuevas perspectivas de la teología cristiana asiática están la escucha y atención a las interpretaciones no cristianas de la realidad, el impacto de la reinterpretación de los evangelios de Ramakrishna y de Gandhi, el enfoque feminista. Todo ello en un contexto interreligioso.

Los desafíos que tiene delante la teología asiática pueden resumirse así: crear comunidades transconfesionales, interespiritualidades; aprender el arte de negociar las fronteras, los límites; compaginar la dialéctica de la profecía y del enraizamiento; entender la teología como cuestionamiento, no como seguridad.
 

Teología africana

La situación de la teología africana fue expuesta por Ramathete Dolamo de Sudáfrica, y por Emmanuel Martey, de Ghana. África se caracteriza por una pluralidad de religiones, de culturas y de lenguajes y por conflictos étnicos y religiosos. La gente no está contra las religiones, sino contra religión institucionalizada. La religión es una realización de lo humano, es fuerza de vida. Todas las religiones respetan la vida y tienen como objetivo crear comunidades igualitarias. Con todo impiden, a veces, que los países africanos sean libres, independientes. El cristianismo antiguo no es diferente de las otras religiones. África es un continente patriarcal, pero hoy cuenta con relevantes teólogas. 

La teología negra en África es una respuesta al dominio blanco, al poder capitalista y a la dominación de la mujer por el varón. Primero se manifestó contra el apartheid, a partiré de un análisis de raza. En una segunda fase recurrió al análisis marxista para luchar de manera más eficaz contra el capitalismo. La tercera fase se caracteriza por la perspectiva feminista, que busca la liberación política, cultural y de género. Hoy la teología africana intenta articular de manera armónica e indivisa la inculturación y la liberación.
 

Teología europea 

El informe sobre la teología europea corrió a cargo de Rossino Gibellini, de Italia, y de Sabine Plonz, de Alemania. Gibellini distinguió cuatro movimientos del quehacer teológico en Europa durante el siglo XX: a) la teología de la palabra, de Karl Barth y Urs von Balthasar, preocupada por la identidad cristiana y la especificidad del discurso teológico; b) la teología preocupada por la relevancia del cristianismo en la cultura moderna; teología que se entiende como desarrollo del mensaje bajo dos polos: el de la experiencia de sentido y el de la revelación, y que se hace solidaria con el propio tiempo; se caracteriza por la búsqueda de la convergencia, y no de la identidad; c) teología bajo el giro político, que se plantea la relación entre teoría y praxis y se entiende como saber práctico con responsabilidad pública; que asume los desafíos de la Ilustración, de Auschwitz y del Tercer Mundo.

Hoy la teología, al menos la oficial, parece desplazarse del giro antropológico y político a la preocupación por la identidad. La recepción de la teología de la liberación resulta más difícil en tiempo de miedo. La espiritualidad que predomina es la que tiende a privatizar la experiencia cristiana. En el este europeo y la Rusia ortodoxa se está experimentando una evolución contraria a la teología de la liberación. Pero también puede hablarse de una recepción positiva de la teología de la liberación por la teología europea, en temas como la opción por los pobres, el Dios de la vida y el diálogo interreligioso. 

Entre los desafíos más importantes de la teología europea Sabine Plonz destacó los aspectos de la liberación de las mujeres desde la economía, la teología y la religión, la necesaria concientización de los varones y el problema de los millones de inmigrantes que llegan a Europa. 
 

Norteamérica

El panorama de la teología norteamericana fue expuesto por tres voces: Dwight Hopkins, de Estados Unidos, Michel Beaudin y Lee Cormie, de Canadá. El primero destacó la necesidad de hacer teología para la sociedad y desde la sociedad, y no sólo para las iglesias y desde las iglesias. Los teólogos canadienses subrayaron la existencia de muchas voces en la teología de su país: feministas y ecofeministas, asiáticas e hispanas, homosexuales, y llamaron la atención sobre el poco diálogo que existe entre las diferentes teologías de la liberación. En la base de dichas teologías existen importantes experiencias ecuménicas, movimientos de solidaridad Norte/Sur, reivindicaciones ecológicas y, en el fondo, el problema de las identidades. Toronto, por ejemplo, es la ciudad con mayor nivel de diversidad de todo el mundo. 
 

América Latina y Caribe 

La teóloga brasileña Tânia Mara y el teólogo colombiano Ignacio Madera describieron el panorama de la teología en América latina y Caribe. Tânia describió la teología como espacio de sabores y saberes, y la liberación como anuncio de caminos recorridos, referencia y espacio en el que se mueve mucha gente. La pluralidad de teologías latinoamericanas es la expresión de la complejidad de lo real. Entre las categorías comunes a estas teologías se refirió a la corporeidad. Un dato que está en el centro de estas teologías es el pluralismo religioso, que reclama la práctica del diálogo inter-religioso como lugar de experiencia y de espiritualidad. Ignacio Madrea centró su análisis en el tránsito de una teología y de unas prácticas, la de los primeros años de la teología de la liberación, quizás más espectaculares, a las actuales, quizás más modestas y experienciales: las dos igualmente necesarias y creativas, cada una en su momento histórico. 


Bibliografía

Lo que he expuesto ha sido un apretadísimo resumen de las intervenciones de los teólogos y teólogas por regiones. Para quienes deseen profundizar en cada una de estas teologías, remito a una breve bibliografía: 

- M. Amaladoss, Vivir en libertad. Las teologías de la liberación del continente asiático, Verbo Divino, Estella (Navarra), 2000.

- F. Balasundaram, Teología cristiana asiática contemporánea, Verbo Divino, Estella (Navarra), 1999. 

- I. Ellacuría y J. Sobrino, Conceptos fundamentales de la teología de la liberación, Trotta, Madrid, 1990

- K. Mana, Teología africana para tiempos de crisis, Verbo Divino, Estella (Navarra), 2000. 

- M. A. Oduyoye y M. R. A. Kanyore (eds.), Mujer, tradición e Iglesia en África, Verbo Divino, Estella (Navarra), 2003.

- A. Pieris, Liberación, inculturación, diálogo religioiso. Un nuevo paradigma desde Asia, Verbo Divino, Estella (Navarra), 2001.

- J. J. Tamayo, Teología, pobreza y marginación. Una reflexión desde Europa, PPC, Madrid, 1999.

- J. J. Tamayo, Nuevo paradigma teológico, Trotta, Madrid, 2004, 2ª ed.

- J. J. Tamayo, Fundamentalismos y diálogo entre religiones, Trotta Madrid, 2004


Criterios para el tratamiento de los temas
 

Los días siguientes, del 22 al 25 de enero, estuvieron dedicados a tratar los temas teológicos específicos, siempre en relación con la temática y la perspectiva del Foro Social Mundial. Los criterios en el tratamiento de los temas fueron los cinco que explicito a continuación:

- Principios liberación y opción por los pobres: que inspiraron la teología de la liberación desde sus orígenes y que resultan irrenunciables; remiten a los orígenes del cristianismo y han estado presentes en los todos los momentos de su historia, en los movimientos proféticos y comprometidos con la justicia y la solidaridad. 

- Principio ecuménico, que se encuentra en las distintas teologías de la liberación: la latinoamericana, la africana, la asiática, que se han desarrollado en diálogo y sintonía entre las distintas iglesias cristianas. 

- Principio interreligioso, muy presente en teologías de la liberación como la asiática y la africana desde su nacimiento, y recientemente también en el cristianismo latinoamericano, sensible a la riqueza cultural y religiosa del continente. 

- Principio de historicidad, es sin duda una de las principales aportaciones de Ignacio Ellacuría, con su método de historización de los grandes conceptos del cristianismo 

- Principio de interdisciplinaridad, una constante en las teologías modernas y en las teologías de la liberación, que se elaboran en diálogo con otras disciplinas, con las ciencias sociales, las ciencias de la vida y las ciencias de las religiones.
 

Diagnóstico sobre nuestro tiempo

Esta segunda parte del Foro se abrió con una ponencia de Boaventura de Sousa Santos, profesor de la Universidad de Coimbra y uno de los inspiradores y responsables del Foro Social Mundial. Tras mostrar su interés por la relación entre ciencias sociales y teología, subrayó un fenómeno paradójico que le preocupa: la significativa y creciente presencia de personas creyentes de distintas religiones en los 5 Foros Sociales Mundiales -el 63% de los participantes en ellos- han declarado ser personas religiosas, frente a la ausencia casi total de espacios para el estudio de las religiones, sobre todo en las tres primeras ediciones. 

Boaventura ofreció un riguroso diagnóstico sobre nuestro tiempo, en el que analizó críticamente las discrepancias entre experiencias y expectativas de un mundo mejor y las cinco monoculturas en las que vivimos instalados; monoculturas que desperdician la experiencia:

- Monocultura del saber: que sólo valora y reconoce el saber riguroso, científico.

- Monocultura del progreso, del tiempo lineal, del progreso: la historia camina en sentido único. Lo que implica que sólo se valora el mundo avanzado, desarrollado, mientras se considera residual y obsoleto lo demás. En esto tienen cierta responsabilidad los teólogos.

- Naturalización de las jerarquías: se consideran normales las jerarquizaciones del mundo en razón de la raza, la etnia, la clase, el género, etc. 

- Monocultura de lo universal descontextualizado: sólo se considera válido lo universal abstracto, sin contexto. Lo opuesto a lo universal es lo vernáculo, que carece de validez. Lo global tiene precedencia sobre lo local.

- Monocultura de la productividad: "tanto vales cuanto produces"; quien no produce es un vago, un haragán, y debe ser excluido.

Las cinco monoculturas generan actitudes de desprecio por lo no creíble y lo ausente, por el ignorante, el inferior, el local y el improductivo.

Las religiones han contribuido mucho al desarrollo de esas monoculturas. A juicio se de Sousa Santos, hay una continuidad entre los misioneros y Condolezza Rice en su pretensión de llevar la verdad, la salvación, la democracia a los pueblos.

La teología y las religiones, empero, pueden jugar un papel muy importante para la salida de esta situación, radicalizando la democracia y los derechos humanos como forma de luchar contra la exclusión, luchando por la eliminación de eliminando las cinco monoculturas y por la creación de cinco ecologías. Toda teología de la liberación tiene que ser ecológica, debe hacer una reflexión sobre el colonialismo y la descolonización y ha de reflexionar sobre el fundamentalismo. Toda teología de ser pluriversal, debe traducirse pluriversalmente como teología de la traducción, de la diversidad; debe perder la ortodoxia y aceptar un bricolage. Ha de colocar la práctica de la trascendencia en la trascendencia de la práctica. Se trata, en definitiva, de optar por la salvación o por el caos. 

Cinco fueron las reflexiones conclusivas de Sousa Santos, que quedaron como aforismos en el Foro, que se convirtieron en la verdadera agenda de trabajo del Foro: 

- La salvación que se predica y anuncia para otro mundo debe ser posible y real en este mundo. 

- Tenemos el derecho a ser iguales cuando la diferencia nos margina e interioriza.

- Tenemos derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza.

- No podemos pensar sólo el poder del Imperio, hay que pensar también las fragilidades del Imperio.

- Hay, hay que valorar cada vez más positivamente los Foros Sociales Mundiales, ya que al menos han cambiado la agenda del Foro Mundial de Davos.
 

Posibilidades del mundo de hoy para la teología y lugar de la utopía

La ponencia de Sousa Santos hizo que el Foro Mundial de Teología y Liberación se ubicara en la realidad mundial y no se quedara en el terreno de la abstracción, como suele suceder a la teología, incluida la teología de la liberación. A partir de ella se empezaron a plantear los grandes problemas y posibilidades del mundo actual a la teología con aportaciones muy relevantes de teólogos y teólogas del Primer Mundo y del Tercer Mundo. El alemán Ulrich Duchrow hizo un análisis muy sugerente y crítico sobre las dos opciones que tiene delante la sociedad moderna: la vida o el capital. Para él, el capitalismo es una economía totalitaria que ha surgido de la introducción de una forma específica, absoluta, de propiedad: la propiedad privada. La pregunta que se plantea Duchrow es la siguiente: ¿qué teología para responder a los problemas de los pobres y excluidos. El desarrollo de estas ideas se encuentra en su libro, escrito con Franz Himkelammert, La vida o el capital. Alternativas a la dictadura global de la propiedad nea de su libro.

La teóloga india Deenabandhu Manchala reflexionó sobre la teología dalit, una teología que recoge el grito de 250 millones de personas sin casta de India y del sudeste asiático, que son víctimas de un sistema cerrado de clases y de un orden social enraizado en el hinduismo brahmánico. La casta ha sido utilizada por el poder político para sustituir la solidaridad por la competitividad.

Fue en este contexto en el que se planteó el lugar y las posibilidades de las utopías. La teóloga coreana Cheng Huyn Kyung presentó los movimientos feministas y ecologistas mundiales como lugares privilegiados de utopías. Los movimientos feministas intentan superar los dualismos público-privado y cuerpo-espíritu, y promueven las pequeñas utopías de la cotidianidad. Los movimientos ecologistas llaman a la tierra madre-amante, tierra orgánica-orgásmica verde y la ven como un organismo viviente. Son movimientos interreligiosos, con presencia de movimientos laicos. Llaman a amar y salvar la tierra e invitan a mirar la vida. Y con el análisis, las propuestas que Hyun Kyung resumió así: es necesario pasar de una a varias utopías incorporadas y posibles; de una vida fantástica a la vida en plenitud, de ningún lugar a tierra verde aquí y ahora. ¡Otro mundo es posible cuando lo hacemos posible! 

El teólogo brasileño Leonardo Boff mostró que vivimos en un mundo en crisis, y eso hace necesarias las utopías, que nacen para reforzar la esperanza. Las dos grandes utopías hoy son: la salvaguarda de la tierra y la de la unidad de la familia humana en respuesta al doble grito: el de la tierra y el de los seres humanos empobrecidos. Es necesario incorporar la liberación de la tierra al proyecto de una teología liberadora. El ser humano no nació de la tierra, sino que es la propia tierra. Las actitudes, por tanto, han de ser cuidado de la tierra, feminismo y espiritualidad. 

No debe olvidarse, empero, la salvaguarda de la familia humana. La economía vive hoy bajo el signo de la competitividad: hace de los diferentes, desiguales, y de desiguales, sobrantes. Las actitudes para dicha salvaguarda son: radicalizar la democracia, rescatar los valores de la solidaridad, la compasión y la reverencia. Tierra y humanidad forman una unidad; tienen un mismo destino. La función de la teología será, entonces, hoy y en el futuro, salvar esta unidad entre la tierra y la humanidad. 

Hubo importantes e interpelantes reacciones a ambas ponencias. La teóloga paraguaya Graziella Chamorro llamó la atención sobre el riesgo de idealización en las dos ponencias al no tener en cuenta dos variables fundamentales muy presentes en la historia humana y en la naturaleza: el mal y las catástrofes naturales. La teóloga cubana Ofelia Ortega dijo que lo que ha salvado a Cuba no ha sido el turismo, sino la vuelta a la tierra. Tissa Balasuriya, teólogo de Sri Lanka llamó la atención sobre la posible peligrosidad de la utopía. La tierra es de todos, es verdad, pero el mapa está tomado por los europeos, quienes han arrebatado nuestras propiedades. Asia conforma el 56% de la población mundial: para este continente no hay utopía. Unas de las condiciones para el logro de la utopía en el continente asiático es salir de la cristiandad occidental. El teólogo catalán Jaime Botey hizo ver que estamos sin propuestas para la economía y la ecología. Frey Betto matizó que el auténtico nombre de utopía hoy es miopía, que el auténtico nombre de globalización es glocolonización y que era necesario pasar el agronegocio a la agroteología. El teólogo indio Felix Wilfred preguntó por el lugar de la tecnología y de la manipulación genética en las utopías. Boff respondió que hemos de estar vigilantes ante los avances de la ciencias, pro no podemos ser oscurantistas. Se necesita una ética y una correcta articulación entre ecología mental y ecología corporal.
 

Dios en perspectiva de género y de etnia

"Dios para Otro Mundo Posible" fue otro de los núcleos centrales del Foro, que ocupó el debate del tercer día, el 23 de enero. La teóloga brasileña Wanda Deifelt habló del contexto social, lenguaje e imágenes de Dios y, en la línea de Sallie McFague, defendió un lenguaje metafórico sobre Dios, pero con múltiples metáforas, no una sola, para expresar la pluralidad de visiones sobre lo divino; una sola metáfora desemboca en una concepción dictatorial de Dios en la negación de la alteridad. ¿Y la metáfora de Dios como padre? La Teología feminista no niega esa metáfora, lo que critica es la absolutización, el exclusivismo y el abuso que se hace de ella para justificar el patriarcado. Habría que decir, siguiendo a Mary Daly, si Dios es padre, el padre es Dios y no puede ser cuestionado. 

Elsa Tamez comenzó preguntándose por el grado de complicidad de las iglesias en las actuales situaciones de feminización de la pobreza, con mayor excusión de las mujeres indígenas y negras, y en los asesinatos de género -feminicidio- causados por la sociedad patriarcal. ¿Tiene sentido, en este contexto, hablar del género de Dios? Efectivamente, porque está en la base de lo dicho. Se dice que Dios no tiene género, pero en la encarnación, Dios toma el género del varón y la imaginería de Dios es patriarcal. Las imágenes llevan la marca de las experiencias que se viven y todas refuerzan el poder del varón en la sociedad. De ahí la pregunta: ¿es suficiente con feminizar esas imágenes para que se resuelva el problema? Las imágenes femeninas pueden ser tanto constructivas como destructivas, igualmente liberadoras que alienantes para las mujeres, como demuestran los textos sagrados de las distintas religiones. Tamez cree que las imágenes femeninas para hablar de Dios son un paso importante y en principio son positivas. Es verdad, pero en el debate yo planteé que el uso de imágenes femeninas sobre Dios corre el peligro de reproducir los roles y estereotipos del patriarcado y de reforzarlos más todavía para seguir legitimando religiosamente, con la apelación a Dios, el dominio de los varones. Yo prefiero utilizar imágenes que tienen que ver con las relaciones interpersonales, con la naturaleza y con la vida y que no expresen relaciones de poder-sumisión. Creo, además, que no se puede absolutizar la categoría de género; hay que articularla con otras categorías: etnia, raza, cultural, clase social. Me parece muy acertada la propuesta de Tamez de elaborar una teología que no sirva de base a dichos fenómenos excluyentes y destructivos de la vida de las mujeres. 

La teóloga Evangeline Anderson-Rajkumar partió de algunos datos preocupantes: a) la trivialización e incluso la negación de los temas de género, la insensibilidad e incluso el malestar hacia los problemas de género; b) el pensamiento dualista -filosófico y teológico- convierte el patriarcado, a Dios-Padre y a la organización patriarcal en norma; c) en el cristianismo se pretende fundamentar bíblicamente la invisibilidad de la mujer; de las iglesias cristianas se muestran insensibles hacia las injusticias de género. Y una pregunta: ¿por qué las iglesias no convierten la justicia de género en verdad teológica, en mandato de fe? Hizo una apelación a la osadía, a partir de la igualdad entre hombres y mujeres, de que hombres y mujeres fueron creados y creadas a imagen de Dios. Esto no puede quedarse en el plano de las ideas; implica compartir los recursos y las responsabilidades en el poder.

Una presencia importante en el Foro tuvo la aproximación a Dios en la dialéctica tradiciones etno-culturales y universalización, que fue abordada desde dos visiones complementarias: la de la India, por James Massey, y la de las comunidades indígenas latinoamericanas, por Eleazar López. El problema de fondo es cómo armonizar la universalidad de Dios con la pluralidad de experiencias, manifestaciones y discursos sobre Dios, según los diferentes contextos en que se vive y se formula. "Los pueblos amerindios -afirma Eleazar López- no tenemos problemas con Dios. Él/Ella es fuente de la vida para todo cuanto existe. Pero sí nos causa problema una teología intolerante que niega todo valor a las religiones ancestrales que han dado sentido trascendente a nuestros pueblos". 
 

Futuro de la religión: fundamentalismo, modernidad y diálogo inter-religioso

El cuarto día reflexionamos sobre la Religión para Otro Mundo Posible, a partir de una conferencia del teólogo francés Claude Geffré sobre El futuro de la religión entre fundamentalismo y modernidad". Describió el escenario de las religiones en el mundo actual: pluralismo religioso, proliferación de nuevos movimientos religiosos con tendencia a un supermercado de religiones, vivas o muertas, tendencia al sincretismo, resurgir de los fundamentalismos e integrismos como reacción frente a la globalización excluyente y al relativismo religioso, desprestigio de las utopías modernas, creencias flotantes, pérdida de credibilidad del cristianismo y de la racionalidad -¿van parejas?-, fragmentación de la verdad. El verdadero drama del fundamentalismo religioso es: sacralizar el texto, identificarlo con la palabra de Dios y no utilizar la interpretación. 

Tres fueron las propuestas de Geffré sobre el futuro de las religiones. Una es el diálogo entre ellas, ya que todas habitan una casa común en la cultura planetaria y deben abrirse a la conciencia universal -a cuya luz deben releer sus tradiciones-, a una ética global y a los derechos humanos. La segunda consiste en salir del encierro religioso en que suelen caer, estableciendo una interrelación entre éticas civiles y morales religiosas. La tercera es defender la laicidad como factor de tolerancia entre las religiones y entre éstas y los estados. Y como línea general, el diálogo inter-religioso

Las aportaciones de Geffré fueron muy clarificadoras y apuntaron perspectivas de futuro muy positivas para el futuro de las religiones. Pero el teólogo francés ofreció quizás una imagen muy idealista de la modernidad, que yo cuestioné en el debate, mostrando cómo la modernidad nació y se desarrolló aquejada del virus fundamentalista al absolutizar el capitalismo como único modelo económico, la raza blanca como superior, la cultura occidental como la más desarrollada, la democracia liberal como única forma de democracia, y al fomentar fenómenos como la colonización y el imperialismo. Es algo en lo que abundó la teóloga Suy Suy, para quien el diálogo inter-religioso tiene que liberarse del colonialismo, del patriarcalismo de las religiones y avanzar hacia la cooperación. 

La modernidad no puede presentarse como alternativa al fundamentalismo, a los fundamentalismos, porque ella ha contribuido al cultivo de muchos de ellos. La alternativa hay que buscarla, más bien, por la vía del diálogo entre religiones y por el encuentro entre culturas. Un diálogo interreligioso siempre crítico y autocrítico, que comienza por reconocer los dogmatismos doctrinales presentes en cada religión, los rigorismos morales impuestos a sus fieles, muchas veces contrarios a la dignidad y a la libertad de la persona. Un encuentro entre culturas que debe ser simétrico, horizontal, sin apelar a una jerarquización previa, gratuita e infundada que privilegie a una cultura considerada superior y margine a las demás como inferiores, sino que reconozca la igual dignidad de todas las culturas en constante comunicación horizontal mutuamente fecundante.

La exposición de Geffré se vio enriquecida con dos paneles. Uno sobre "Religión y mercado", en el que participaron el teólogo brasileño de origen coreano Jung Mo Sung, quien analizó el secuestro del mandamiento del amor, de los deseos y de la experiencia de Dios y propuso y abogó por una va la teología de la gratuidad, y el economista tanzano Rogate Mshana, quien analizó los ítems morales de la teoría de los mercados, que dejan del lado a los pobres y a los que sólo acceden los mercaderes. El segundo panel se centró en la relación entre "Religión y poder", con dos intervenciones: la de l teólogo indio K. C. Abraham y la del noruego Sturla Stalsett, quien subrayó la invulnerabilidad como síndrome del poder, y subrayó la vulnerabilidad como base del ser humano frente a la invulnerabilidad, que es algo inhumano.
 

Teología para otro mundo posible

El ultimo día estuvo a reflexionar sobre el tema específico del Foro: Teología para Otro Mundo posible, que se inició con una conferencia del teólogo indio Michael Amaladoss "El Dios de todos los nombres y el diálogo inter-religioso", en la que se preguntó si las religiones pueden colaborar en Otro Mundo Posible o son parte del problema, dada, por ejemplo, su permanente conflictividad y su responsabilidad nada desdeñable en la violencia. Hizo un análisis de las tres principales tendencias de la teología cristiana en relación con las religiones: la excluyente que proclama "fuera de la Iglesia no hay salvación"; la inclusiva, que concede cierto valor a las religiones no cristianas, si defiende que el camino verdadero es el cristianismo; el pluralista, que considera el cristianismo como un camino, pero reconociendo que hay otros caminos. Se trata, sin embargo, de una tipología con la que muchos no nos sentimos cómodos. Para superar los esquematismos en que incurren las tendencias indicadas, es necesario empezar por el punto de partida de la teología de la liberación: la experiencia humana y la fe como praxis, dos elementos que la reflexión teológica debe correlacionar. Es en este contexto en el que puede y debe hablarse de diálogo interreligioso.

Lise Baroni, canadiense, y Enrique Dussel, catedrático de ética en el departamento de filosofía de la UAM y en la UNAM (México) hicieron unas reflexiones sugerentes sobre ética y política. Dussel propuso la elaboración de una nueva teología de lo político, de una teología positiva y creativa del estado como mediación en la reconstrucción del reino de Dios. 

El último panel del Foro giró en torno a "El lugar de la Teología en Otro Mundo Posible". Lo compartíamos la teóloga nigeriana Thereza Okure y yo, pero al no presentarse la teóloga nigeriana lo desarrollé yo solo. Tras más de sesenta horas de conferencias, paneles, debates y trabajos por grupos, poco nuevo podía aportar. Por eso lo que ofrecí fueron una serie de propuestas, que definí como "nuevos horizontes para elaborar una Teología históricamente significativa para una Teología de Otro Mundo", y resumo en los siguientes: horizonte intercultural, horizonte interreligioso e interespiritual, horizonte hermenéutico, horizonte feminista, horizonte ecológico, horizonte ético-práxico, horizonte utópico, horizonte político, horizonte simbólico. Propuse también las nuevas categorías para el nuevo paradigma tomadas de cada horizonte abierto. Sobre el lugar de la teología creo que no puede ser Davos, donde se reúnen los globalizadores neoliberales con sus políticas excluyentes y con su apelación a la religión para legitimar la exclusión, sino Porto Alegre, donde nos reunimos los movimientos altermundialistas, que luchamos por que Otro Mundo sea Posible, un mundo donde quepamos todos y todas. Quienes deseen leer completa mi ponencia pueden consultar la página web del Foro: 
www.pucrs.br/pastoral/fmtl
 

El futuro

El Foro Mundial de Teología y Liberación para Otro Mundo Posible no es un evento puntual. Tendrá continuidad en el futuro y seguirá muy vinculado a la agenda del Foro Social Mundial. Se está perfilando un Comité Internacional que se hará cargo de la celebración del II Foro Mundial, previsiblemente el año 2007, coincidiendo con el Foro Social Mundial que parece tendrá lugar en África. ¿El Cairo, quizás? 

Es una prueba más de que el huracán de la globalización neoliberal no se ha llevado por delante a la teología de la liberación. Ésta sigue viva cuarenta años después de su nacimiento, está extendida por todos los continentes, se ubica en los diferentes contextos neoculturales, sociales y políticos, tiene muchos nombres y rostros e intenta responder con modestia y creatividad a los grandes desafíos del cambio de era que estamos viviendo. La teología de la liberación no se mueve en el horizonte de la razón pura, sino de la razón práctica y se reconstruye en los procesos históricos en sintonía con los movimientos sociales. Ésa es la mejor garantía de su continuidad, acompañando los procesos emancipatorios y liberadores de la Humanidad.
 

El salto que hemos dado en el Foro de Porto Alegre es gigantesco. Hasta ahora había teología de la liberación por regiones, por continentes. A partir de ahora ya puede hablarse de una teología universal de la liberación, que engloba a todos los continentes, representados en ese Foro, si bien desde el reconocimiento del pluralismo cultural y religioso. El paso siguiente, que ya se está empezando a dar a partir del pluralismo indicado, es la elaboración de una teología inter-cultural e inter-religiosa de la liberación. Y eso requiere una tarea previa, o mejor, simultánea: el diálogo entre culturas y religiones, al que antes me referí. Tenemos, por tanto, mucho trabajo por delante. Pero somos muchos los que estamos comprometidos en esta causa.


Juan José Tamayo es Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones "Ignacio Ellacuría", de la Universidad Carlos III de Madrid y miembro del Comité Internacional para el II Foro Mundial de Teología y Liberación

jjtamayo@telefonica.net