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    Contestación a 'Diez tesis sobre Euskadi' (Fernando García de Cortázar)
Contestación a 'Diez tesis sobre Euskadi' (Pope Godoy)
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PAPELES
CRISTIANISMO Y JUSTICIA
DIEZ TESIS SOBRE EUSKADI
1. La soberanía de un pueblo –causa legítima– nunca puede ser patente de corso para la muerte de seres humanos. Mucho menos cuando esa muerte no tiene lugar en combate en el campo de batalla, ni dictada por un poder judicial independiente de las armas, y mucho menos aún cuando esta muerte afecta a inocentes. Al matar, ETA se convierte en una banda criminal sin paliativos ni excusas.

2. ETA no es una grupúsculo de 30 ó 40 personas. Varios miles de personas en Euskadi son etarras, potenciales o actuales. (Cómo pueden producirse estas enfermedades en los pueblos, es pregunta de gran interés socioreligoso, que no puede ser analizada aquí). Pero si ETA no es una banda de unos pocos, parece claro que la solución del problema etarra no puede ser una solución exclusivamente policial. Ninguna de las dos fuerzas enfrentadas tiene poder suficiente para acabar con la otra. El empate llevará entonces a una sucesión interminable de muertes absurdas.

3. En este contexto, lo normal es que se produzca (quizá se ha producido ya) una doble radicalización. De parte de ETA, asesinar no para algún objetivo concreto, sino sólo para mostrar su poder, para herir o humillar al adversario, para crear terror y ejercitar el odio, aunque sea con métodos innobles que la democracia no puede permitirse nunca. De parte del gobierno, confundir la firmeza con la intolerancia y el veredicto moral con la solución política, confundir causas con métodos, y desacreditar una causa en sí misma legítima (y que tiene cabida en una democracia), apelando a los métodos con que algunos la defienden.

4. En un contexto así, las afirmaciones voluntaristas del tipo de "vamos a ganar", "lo pagarán todos", o "si ETA mata es señal de que la política del gobierno es la correcta", son absolutamente inseguras, e irracionales, y no hacen más que engañar al pueblo. Las manifestaciones y concentraciones, cuando se hacen fuera de Euskadi, son necesarias y moralmente ejemplares; pero han de hacerse con la con ciencia de su impotencia para presionar o impresionar a la locura etarra. Y las apelaciones voluntaristas deberían ser sustituidas por la pregunta de cuántos ciudadanos indefensos e inocentes tienen que morir, para que el estado comprenda que debe hacer "algo más" que la lucha policial. Y que no debe seguir políticas que un día le incapaciten para ese "algo más".

5. Si las cosas son así, una ruptura radical entre el partido que gobierne en España y los partidos nacionalistas vascos, sería uno de los errores más graves que se ha cometido en los 30 años de vida de ETA. Tal ruptura imposibilitaría la adopción de medidas extraordinarias (de las que la democracia puede dotarse en situaciones excepcionales), si un día fuesen necesarias. Pues esas medidas sólo son políticamente acertadas, cuando cuentan con el consentimiento de todos. Si miramos al pasado, este error podía adivinarse ya en la política de dureza que propiciaba el PP desde la oposición, como arma electoral.

6. Los pueblos no se hacen con esencias abstractas, sino con historias y voluntades concretas. Y el balance actual de esas voluntades en el Euskadi real, es más o menos éste: cerca de un 50% de ciudadanos primariamente nacionalistas y cerca de un 50% de ciudadanos primariamente no nacionalistas. Dentro del primer bloque, una mitad tendría un nacionalismo "soberanista" (o independentista) . Y dentro de ellos, cerca de otra mitad serían declarada o potencialmente terroristas. En el segundo bloque, hay casi una mitad que se contenta con una forma de nacionalismo autonomista, y otra primariamente españolista. Es lo que suele tipificarse como "sólo vascos", "vascos españoles", "españoles vascos" y "simplemente españoles". Las cifras son sólo aproximadas, porque siempre queda el margen de indecisos que se decantan a un lado o a otro, según evolucionen los acontecimientos.

7. En estas condiciones, nos parece que el gran pecado de TODAS las fuerzas vascas (al margen de muchas personas concretas admirables), ha sido la decisión inconsciente de ignorar a los otros, y considerar al propio grupo como la verdadera totalidad de Euskadi. Gran pecado y también grave error. Porque en una situación como la descrita, no existe más salida que el diálogo paciente. El diálogo tiene no obstante una condición previa, que es atreverse a mirar al otro a los ojos, y conocer las historias personales de dolor y de frustración que hay detrás de cada rostro. Por eso, si se tomara la decisión de "aprovechar" la criminalidad de ETA como peldaño para que una fuerza no nacionalista se encarame al poder, sería una decisión moralmente rechazable. Si de veras nadie ha tomado aún tal decisión, hay que advertir de que puede ser una tentación muy baja, y que conviene no dar ni siquiera la sensación de que eso ha ocurrido.

8. Si en lugar de atender a las esencias abstractas que siempre serán discutibles, seguimos mirando a la historia concreta, podremos afirmar que el independentismo vasco ha nacido principalmente de una serie de ofensas inferidas a Euskadi por el gobierno español. Y que van desde la abolición de los fueros en 1876, y la represión de lo vasco durante al franquismo, hasta la negativa a la plena aplicación del Estatuto y el cumplimiento de todas las transferencias previstas en él. De todas estas reivindicaciones, por lo general, el ciudadano medio español no está suficientemente informado

9. Cuando ahora se habla genéricamente de diálogo, no conviene olvidar que, en estos momentos, parece claro que ETA no quiere dialogar, como tampoco lo quiere el actual gobierno. No sólo porque ETA parece estar ahora en manos de un sector más joven y más duro que nunca, sino porque la política actual la hace sentirse más fuerte. Esa política de buscar sólo la rendición del otro, y llamar paz a la propia victoria, encuentra resonancia en la otra actitud visionaria que llama diálogo a la rendición, y que no conoce otra alternativa a sus demandas que el coche bomba o el tiro en la nuca.

10. Desde un punto de vista creyente, deberíamos añadir que la patria no tiene fundamentación teológica cristiana, mientras que la democracia real y el respeto a la vida sí que la tienen. El Dios cristiano no es el Dios de un monoteísmo "unívoco", que siempre será Dios de un pueblo o una raza solos. El Dios cristiano (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es un Dios que lleva la diversidad en su interior, que se realiza en ella y se convierte así en principio de comunión universal, sin lesión de las particularidades. Por eso, y aunque puedan herir nuestro oídos en estos días que tanto se habla de "patriotas", nos atrevemos a terminar con una cita de A. Machado: "el cainismo perdura a pesar de Cristo. Pasa del individuo a la familia, a la casta, a la clase. Y hoy lo vemos extendido a las naciones, en ese sentimiento tan fuerte y tan vil que se llama patriotismo". La cita es provocativa. Y las provocaciones no tienen lugar en situaciones de normalidad. Pero pueden ser necesarias allí donde hace falta una sacudida para abrir los ojos o despertar del sueño. Y por supuesto, la cita sólo tendrá valor si cada cual examina con ella su propio patriotismo en lugar de limitarse a aplicarla al ajeno.

Quisiéramos ofrecer estas tesis como una palabra desarmada que nace de una doble convicción. La certeza de que el sangriento conflicto de Euskadi nos afecta y nos interpela a todos. Y la constatación de que en aquella tierra tan devastada, existen semillas admirables de reconciliación que merecen admiración y apoyo.

Cristianisme i Justícia
Consejo Directivo
diciembre 2000

A Ernest Lluch, hermanador de pueblos.

Texto redactado antes del pacto PP-PSOE



http://www.fespinal.com/espinal/realitat/pap/pap62.htm

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