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 INFORMACIÓN Y OPINIÓN
 
El Papa critica el autoritarismo de Chávez
Benedicto XVI se despide de Brasil con censuras a la globalización neoliberal, al avance de las sectas y al resurgir del marxismo

JORGE MARIRRODRIGA
 

En su discurso más político y con una dura advertencia contra el avance del autoritarismo y el resurgimiento del marxismo en algunos Gobiernos de la región, Benedicto XVI inauguró anoche la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) en el santuario brasileño de Aparecida. Ante los dirigentes de la Iglesia católica latinoamericana, Joseph Ratzinger marcó las líneas de acción en los próximos años, criticó también el capitalismo y exigió a los obispos que se impliquen en mejorar la situación de los pobres y en luchar contra la expansión de las sectas.

Si la Conferencia de Medellín (Colombia) celebrada en 1968 en presencia de Pablo VI marcó el nacimiento de la Teología de la Liberación, el encuentro que comenzó ayer en Brasil puede significar, de acuerdo con las líneas marcadas por Benedicto XVI, el comienzo de una nueva estrategia del catolicismo en el continente para poner freno tanto al rápido descenso de creyentes como al avance del neopopulismo de corte marxista. Hoy, la inquietud de Roma ya no está en el interior de sus filas -aunque siga habiendo fuertes divergencias y choques con la Teología de la Liberación- sino fuera: el indigenismo pagano que propugna el boliviano Evo Morales, el "marxismo del siglo XXI" como lo define el venezolano Hugo Chávez, las sectas y el neoliberalismo son los nuevos rivales.

El Papa, hablando en español y evitando citar directamente al líder venezolano, puso en guardia a los obispos ante el resurgimiento del socialismo marxista que propugna Chávez y así, tras destacar la evolución a la democracia experimentada en Latinoamérica en las últimas décadas, subrayó que "hay motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas".

Palabras que venían precedidas de las declaraciones efectuadas por uno de sus hombres de confianza, el cardenal brasileño Claudio Hummes, quien ha reconocido que al Pontífice "le preocupa" la alianza entre Chávez y Fidel Castro. Ratzinger también tuvo palabras para el indigenismo boliviano y en otro momento de su intervención calificó de "utopía" la vuelta a las religiones precolombinas. "No sería un proceso sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado", subrayó.

Ratzinger recordó ante los presentes -entre los que se encontraba el obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez- que el marxismo prometió encontrar el camino para la creación de estructuras justas. "Y esta promesa ideológica se ha demostrado que es falsa", aseguró. Según el Papa, el marxismo "ha dejado una triste herencia de destrucción económica y ecológica".

El neoliberalismo tampoco se libró de la crítica de Benedicto XVI, quien denunció que el capitalismo vigente en Occidente "produce una inquietante degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad". Ante 176 obispos de 35 países, incluidos representantes de España, Portugal, Canadá y EE UU, el Papa añadió que "la economía liberal de algunos países latinoamericanos ha de tener presente la equidad pues siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más o incluso expoliados de los propios bienes naturales" y avisó de riesgo de que se produzca una globalización caracterizada por grandes monopolios que conviertan el lucro en un valor supremo.

El discurso ante la Celam -que representa prácticamente a la mitad de los católicos del mundo- fue la última actividad del Papa en Brasil y había levantado una gran expectación por su visión de lo que debe ser la actividad de la Iglesia en la región en los próximos años. En este aspecto Benedicto XVI pidió a los obispos a que impulsen la formación de los fieles mediante la enseñanza de la Biblia, utilizando además medios como la radio, televisión o Internet, es decir, los mismos medios con los que los grupos evangélicos realizan su gran expansión. "No hay que limitarse sólo a las homilías", reconvino a los prelados. El Papa culpó del descenso de católicos al proselitismo de "numerosas sectas, religiones animistas y nuevas expresiones pseudorreligiosas", además del secularismo, el hedonismo y la indiferencia.

En un gesto novedoso, Ratzinger condenó la "mentalidad machista" que impera en Latinoamérica y que "ignora la novedad del cristianismo que reconoce y proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre". Tras su discurso, el Papa puso fin a primera visita al continente americano y se trasladó a São Paulo donde abordó un avión rumbo a Roma.
 

EL PAÍS, 14/05/2007
 
 
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