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 INFORMACIÓN Y OPINIÓN
 
El papa ante el reto de América Latina

JUAN A. ESTRADA
 

El papa afronta un nuevo reto, que puede clarificar su pontificado. Comienza en Aparecida (Brasil) la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Los anteriores encuentros estuvieron marcados por la doble problemática del cristianismo social y de la teología de la liberación. Brasil ha sido precisamente el país en el que la defensa de los derechos humanos y de la democracia ha tenido una mayor resonancia. Desde 1968 una parte importante del Episcopado, con figuras relevantes como Helder Camara, Ivo Lorscheiter y Mendez de Almeida, asumió una postura de denuncia de la dictadura militar y sus violaciones de los derechos humanos. En nombre de la "seguridad nacional" hubo múltiples asesinatos, desapariciones y toda clase de violaciones de la democracia. Parte de la jerarquía del país, apoyada por teólogos importantes como L. Boff, Comblin, Frei Betto, Libanio y otros, formaron un bloque cuya influencia se extendió a toda la Iglesia. El apoyo mutuo de obispos y teólogos culminó en la defensa de Leonardo Boff por el cardenal Lorscheiter cuando fue procesado por la Congregación de la fe (1984-1986), presidida por el cardenal Ratzinger, o en el encuentro de los obispos con Juan Pablo II, en el que estaba en juego la teología de la liberación, después de la dura crítica que hizo de ella la Congregación de la fe.

Ahora, el cardenal Ratzinger convertido en Benedicto XVI visita Brasil (9-14 de Mayo), en un momento en que ya han desaparecido muchas de las figuras que fueron relevantes, y cuando todavía suenan los ecos de las denuncias romanas contra la teología de Jon Sobrino. ¿Qué va a ocurrir en Brasil? ¿Respaldará el papa el compromiso político, social y cultural de la Iglesia en Latinoamérica o, por el contrario, se insistirá en una "evangelización" claramente diferenciada del compromiso social y más tradicional? Para nadie es un secreto el rechazo de muchos eclesiásticos a un papel activo de la Jerarquía en defensa de la justicia, los derechos humanos y la democracia. Incluso muchos piensan que la crisis actual del catolicismo exige una vuelta a lo espiritual, desandando buena parte del camino que inició el concilio Vaticano II, y que cristalizó en la Constitución sobre la Iglesia en el mundo y el decreto sobre libertad religiosa. 

Cuanto más secular se hace la sociedad y más laico es el Estado, mayor es la tendencia reactiva a acentuar la autoridad jerárquica, poner orden dentro de la Iglesia y a afianzar el papel eclesial de guardiana de la moral en ámbitos como el de la bioética, la sexualidad, la familia y el matrimonio. En cambio ha pasado a un segundo plano el catolicismo social, las encíclicas sobre el compromiso político del cristiano y la vinculación de fe y justicia, que eran las predominantes en los años sesenta y setenta. Además, son bien conocidos los pronunciamientos del cardenal Ratzinger con una evaluación no sólo crítica sino también negativa del posconcilio y de las corrientes más representativas de ese periodo, especialmente la teología de la liberación. 

Ahora, ha llegado el momento de clarificar cuál es su postura, en cuanto Benedicto XVI, y de explicitar cómo comprende a la Iglesia en temas principales como su papel en el mundo subdesarrollado; la relación de Roma con las iglesias nacionales (y la de Brasil es una de las más importantes); el apoyo a la colegialidad de los obispos de una región que es un subcontinente; o el papel de los laicos y la transformación del ministerio sacerdotal, a la luz de unas iglesias que padecen un déficit crónico de clero, y que abogan por un replanteamiento del celibato y del modelo tradicional de presbítero, para acomodarlo a los retos d el catolicismo en América latina. El paso de una gran parte de católicos a iglesias, movimientos y sectas protestantes tiene que ver con la incapacidad de la Iglesia para responder adecuadamente a los nuevos retos de la segunda mitad del siglo XX. De ahí la importancia del viaje para definir qué modelo de iglesia se quiere y cuál debe ser su papel en la sociedad. No sólo concierne a los americanos sino que, como los anteriores encuentros del CELAM, tendrán implicaciones en todo el mundo. No cabe duda de que será el viaje más significativo de los ya realizados y el que mejor puede clarificar el futuro inmediato de este pontificado. 
 

Diario de Sevilla / Granada Hoy 12-5-2007
 
 
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