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 INFORMACIÓN Y OPINIÓN

Benito XVI, un horizonte de plomo

LAICOS
 

A la edad de hierro de Karol Woytila sucede la edad de plomo de Joseph Ratzinger, Su Santidad Benito XVI. Un cielo plúmbeo ominoso se ha desplomado sobre la Iglesia católica.

Un senado de gerontócratas ha escogido como Papa a un senil Gran Inquisidor, a todas luces inepto para afrontar los acuciantes problemas que tenemos planteados la cristiandad y la humanidad. Es triste, decepcionante.

Lloramos por la previsible desgracia que se cierne sobre las comunidades cristianas y religiosas del mundo entero.

Deploramos el anquilosamiento de esta institución eclesiástica, apartada de la vida e incapaz de renovarse.

Imploramos la bondad divina, por la que confiamos en seguir creciendo como creyentes libres, pues para la libertad nos ha liberado Cristo.

También a nosotros nos compete una elección: va a ser entre el espíritu jovial del Evangelio y el miedo que inspira un Sumo Pontífice así.

Pero no temamos. Como Jesús de Nazaret, estemos dispuestos, si es necesario, a la desobediencia eclesial.
 

19 de abril de 2005
 
 
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