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 INFORMACIÓN Y OPINIÓN

Salman Rushdie encabeza un manifiesto contra el islamismo
Doce escritores rechazan la intimidación y denuncian "una nueva amenaza totalitaria" 

J. M. MARTÍ FONT  -  París
 

El semanario satírico francés Charlie Hebdo, que hace tres semanas reprodujo las caricaturas de Mahoma aparecidas originalmente en el periódico danés Jyllands-Posten, publicó en su edición de ayer un manifiesto titulado Contra el totalitarismo islámico, firmado por 12 escritores e intelectuales encabezados por el británico Salman Rushdie. El manifiesto denuncia "una nueva amenaza global totalitaria: el islamismo". Los firmantes se niegan a dejarse intimidar "en nombre del respeto a las culturas" y rechazan el "relativismo cultural". El texto será publicado en otros periódicos europeos.
"Tras haber vencido el fascismo, el nazismo y el estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza global de tipo totalitario: el islamismo. Nosotros, escritores, periodistas, intelectuales, llamamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y el laicismo para todos", dice el primer párrafo del manifiesto. Para los firmantes, las consecuencias que ha tenido la publicación de las citadas caricaturas "ponen en evidencia la necesidad de luchar por estos valores universales", una lucha que debe ganarse en el "terreno de las ideas". Pero no se trata de un "choque de civilizaciones", sino de "una lucha global que enfrenta a demócratas y teócratas".

 El islamismo, según este manifiesto, "se nutre del miedo y de la frustración". "Los predicadores del odio", añade, "se basan sobre estos sentimientos para formar batallones con los que esperan imponer un mundo liberticida y desigual (...) El islamismo es una ideología reaccionaria que mata, por donde pasa, la libertad, la igualdad y la laicidad (...) Su éxito derivaría en un mundo de injusticias y de dominación: la de los hombres sobre las mujeres y la de los integristas sobre los demás".

 Los firmantes rechazan el "relativismo cultural" que consiste en "aceptar que los hombres y las mujeres de cultura musulmana sean privados del derecho a la igualdad, a la libertad y a la laicidad en nombre del respeto de las culturas y las tradiciones" y se niegan a renunciar al "espíritu crítico por miedo a propiciar la islamofobia, un desgraciado concepto que confunde la crítica del islam, en tanto que religión, con la estigmatización de los creyentes".

 Junto a Rushdie, condenado a muerte por una fetua de Jomeini en 1989, firman el manifiesto la diputada holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali; el escritor iraní Chahla Chafiq, exiliado en Francia; la ensayista francesa Caroline Fourest; el filósofo francés Bernard-Henri Levy; el ensayista ugandés, refugiado en Canadá, Irshad Manji; la iraní refugiada en Dinamarca Mehdi Mozaffari; el escritor iraní exiliado en Reino Unido Maryam Namazie; la escritora bengalí Taslima Nasreen, también amenazada de muerte por grupos islamistas; el director de la revista Les Cahiers de l'Orient, Antoine Sfeir; el investigador estadounidense de origen indo paquistaní y autor del libro Por qué no soy musulmán, Ibn Warraq, y el director de Charlie Hebdo, Philippe Val.

 La edición de Charlie Hebdo también recoge el debate sobre La censura en nombre del islam que llevaron a cabo los miembros de la Asociación del Manifiesto de las Libertades. La censura, señalan, "corresponde a una política aplicada a la vez por los Estados y los movimientos islamistas para hacer reinar el miedo, someter las conciencias, imponer una moral única y ahogar la voz de la libertad (...) Callarse y no enfrentarse a ello es convertirse en cómplice de la infamia".

 Las caricaturas de Jyllands- Posten, que vieron la luz el pasado mes de septiembre, han sido reproducidas en 143 periódicos de 56 países, según un estudio de la Escuela de Periodismo de Dinamarca. La mayoría son europeos (70) y estadounidenses (17), pero también han sido reproducidas en ocho países musulmanes: Argelia, Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Marruecos, Malaisia, Indonesia y Bosnia.
 

EL PAÍS  -  Internacional - 02-03-2006 
 
 
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