PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
CICLO "B"


Primera lectura: Génesis 9, 8-15
Salmo responsorial: Salmo 24
Segunda lectura: 1 Pedro 3, 18-22
 

EVANGELIO
Marcos 1, 12-15

 12lnmediatamente el Espíritu lo empujó al desierto. 13Estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás; estaba entre las fieras y los ángeles le prestaban servicio.

14Cuando entregaron a Juan llegó Jesús a Galilea y se puso a proclamar la buena noticia de parte de Dios. 15Decía:

-Se ha cumplido el plazo, está cerca el reinado de Dios. Enmendaos y tened fe en esta buena noticia.

 


 

COMENTARIOS

 I

 SATANÁS EN PERSONA

Es curioso observar cómo el evangelista Marcos no cuenta en qué consistió la tentación que Satanás tendió a Jesús en el desierto; se limita a decir que, tras el Bautismo, "el Espíritu de Dios lo empujó al desierto. Se quedó allí cuarenta días y Satanás lo ponía a prueba; estaba con las fieras y los ángeles le servían". A partir de este momento, Satanás desaparece de la escena evangélica, y quienes tientan a Jesús son siempre hombres de carne y hueso, en concreto los fariseos y , en una ocasión, Pedro.

 Por parte de los fariseos, representantes cualificados de la ideología de la sinagoga, Jesús sufrió una triple prueba o tentación. Veámoslo.

 Primera prueba: ¿Es Dios de todos o sólo de los judíos?

 Jesús representaba la imagen de un Dios que amaba a todos los hombres, pertenecieran o no al pueblo judío. Por eso dio a comer pan y pescado dos veces, una entre judíos y otra entre paganos (Mc 6 y 8). La segunda vez "salieron los fariseos -que no aceptaban la imagen de un Dios así-y se pusieron a discutir con él; para ponerlo a prueba le pidieron una señal que viniera del cielo", o lo que es igual, un milagro aparatoso que probara que Dios confirmaba el modo de actuar de Jesús, universalista y abierto. Pero Jesús se negó a hacer más señales de las ya hechas.

 Con el doble reparto de panes y peces quedaba suficientemente probado que Dios amaba por igual a judíos y paganos. A buen entendedor, pocas palabras. Jesús no cayó en la tentación.

 Segunda prueba: ¿Hombre y mujer son iguales?

 El Maestro Nazareno consideraba que hombre y mujer son seres situados al mismo nivel de igualdad; nada legitimaba las relaciones de dominación de éste sobre aquella. Bien lo sabían los fariseos que, a pesar de ello, "se le acercaron y le preguntaron para ponerlo a prueba: ¿le está permitido a un hombre repudiar a su mujer?" (Mc 10,2ss). Se planteaba con esta pregunta la legitimidad del ejercicio del derecho del hombre a divorciarse, no de la mujer -pues ésta no podía solicitar el divorcio en Israel.

 Responder esta pregunta en uno u otro sentido suponía aceptar una injusticia de base: la situación de una sociedad donde la mujer no tenía los mismos derechos que el marido. Jesús no acepta este planteamiento y por eso responde: Si Moisés permitió que el hombre despidiera a la mujer fue "por lo incorregibles que sois... Pero al principio del mundo Dios los hizo varón y hembra... Luego lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". Afirmando la indisolubilidad del matrimonio, Jesús trata de defender a la mujer indefensa ante la frecuente arbitrariedad del marido que la podía despedir por cualquier motivo, condenándola a la mendicancia, al no poder trabajar fuera de casa y serle difícil contraer nuevas nupcias. Jesús no cayó en la tentación.

 Tercera prueba: ¿Quién manda: Dios o el César?

 "Le enviaron unos fariseos partidarios de Herodes para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le preguntaron: ¿Está permitido pagar tributo al César o no?" (Mc 12,l3ss).Y Jesús respondió:

"Devolved al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios". Tanto el César como los fariseos habían ocupado el puesto de Dios y oprimían al pueblo. Una autoridad así no es competente y hay que romper con ella. Todo poder que oprime no tiene el respaldo divino, sea civil o religioso. Jesús no cayó en la tentación.

 Tres pruebas, pero una única tentación: la de dividir el mundo en bloques antagónicos: judíos-paganos, hombre-mujer, Dios-César. Los fariseos -y cuantos por cualquier motivo hacen nacer la división entre los hombres- son Satanás en persona.



 
II

 
TAMPOCO A ÉL LE RESULTÓ FÁCIL

No es raro escuchar cuando se habla de Jesús, de su entrega y de su fidelidad a la misión que cl Padre le encomendó que «es que él era el Hijo de Dios». Es comprensible que busquemos alguna justificación al experimentar nuestras limitaciones. Pero lo cierto es que Jesús no jugó con ventaja: tampoco a él le resultó fácil

 
EL COMPROMISO DEL BAUTISMO

En el comentario correspondiente a la fiesta del Bautismo del Señor (núm. 26), que se celebra unas cuantas semanas antes de este primer domingo de Cuaresma, decimos que, al recibir el bautismo, Jesús se comprometió a dar su vida por la felicidad de los hombres. Ese comentario termina con esta pregunta: «Recibir el bautismo cristiano es asumir el compromiso de seguir los pasos de Jesús. ¿Se parece mucho nuestro compromiso bautismal, nuestro compromiso cristiano, al compromiso de Jesús?» Quizá alguno se sienta inclinado a responder como decíamos anteriormente: «Pero es que Jesús era el Hijo de Dios.»

Marcos, el evangelista, parece que tiene en su mente esta objeción y nos la responde antes de empezar a contarnos de qué modo Jesús llevó a cabo su misión con toda fidelidad:

Jesús venció las mismas dificultades que debe superar cual quiera de sus seguidores. Es cierto que, para ello, contó con la fuerza del Espíritu de Dios y gozó de la ayuda de los ángeles; pero esto no es un privilegio, pues, como se verá a lo largo de todo el evangelio, todos los que se decidan a vivir como él vivió y asuman el compromiso de gastar la vida por la felicidad de los hombres podrán contar con tal fuerza y con la misma ayuda.

 
LAS TENTACIONES

Marcos no nos cuenta una por una las tentaciones que sufre Jesús, como hacen Mateo y Lucas, indicándonos así que no se trata de hechos aislados que sucedieron una vez y que no se volvieron a repetir más. Este relato, colocado al comien­zo del evangelio, nos presenta el marco general en el que se habría de desarrollar toda la actividad pública de Jesús, las circunstancias que van a acompañar permanentemente la rea­lización su misión mesiánica: «Estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás...»

Su actividad será un proceso de liberación (cuarenta días en el desierto, como los cuarenta años del pueblo de Israel) que llevará a un nuevo modo de vivir' en libertad (a una nueva tierra prometida). Pero durante ese tiempo tendrá que luchar contra la tentación de/poder simbolizado en Satanás. La ten­tación no se le presentará en forma de duda personal, como atracción que pudiera ejercer el poder en el mismo Jesús; serán otras personas las que intentarán desviarlo de la práctica del servicio y de la entrega de la propia vida y lo invitarán a elegir el camino del triunfo y de la conquista del poder para, una vez instalado, instaurar desde él el reino de Dios. Como ejemplo de esta tentación podríamos citar el episodio que cuenta el mismo evangelio de Marcos (8,31-33), cuando Jesús llamó «Satanás» a Pedro por protestar porque el camino de' Jesús conducía a lo que él consideraba un fracaso, la muerte, e intentar desviarlo en dirección a la conquista del poder para, desde él, hacer triunfar el reino de Dios (véase el comentario número 49, correspondiente al domingo vigésimo cuarto del tiempo ordinario).

 
FIERAS Y ÁNGELES

Estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás; estaba entre las fieras y los ángeles le prestaban servicio.

 Pedro reaccionó así cuando Jesús anunció que el Mesías tenía que ser «rechazado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Este conflicto es lo que Marcos anuncia cuando dice que Jesús pasó cuarenta días rodeado de fieras: que Jesús sufrirá durante toda su actividad la amenaza de personas que intentarán acabar con su vida. Así sucedió desde el principio (véase Mc 3,6) hasta que, al final, lo mataron.

Cierto que en esa lucha por mantener con firmeza el com­promiso de amor hasta la muerte que asumió en su bautismo, Jesús no se va a encontrar solo: habrá hombres y mujeres que, actuando de acuerdo con lo que Dios quiere (ésos son los ángeles, mensajeros de Dios; Juan Bautista acaba de ser llamado ángel/mensajero de Dios; véase Mc 1,2) le ayudarán («le prestaban servicio») a llevar a buen término su camino.

Nuestra vida, como cristianos, debe ser también proceso de liberación personal y un compromiso con la liberación de todos los hombres y los pueblos oprimidos y explotados. Cierto, esa tarea no es fácil. Y encontraremos muchos obs­táculos: nos intentarán sobornar ofreciéndonos el éxito, el poder o la riqueza para nosotros solos (incluso nos pueden llegar a decir que si logramos ocupar un puesto importante podremos influir más eficazmente en la sociedad), o nos ame­nazarán diciéndonos que nuestra actitud es ilegal o subversiva y que nos estamos arriesgando a ser juzgados y condenados por ello... No será fácil, por supuesto, pero podremos llegar al final como Jesús si, como él, nos abrimos a la acción del Espíritu y si actuamos unidos -ángeles unos para con los otros- con todos los que intentan organizar este mundo de acuerdo con lo que Dios quiere. Será duro, pero tampoco a él le resultó fácil. Y, al final, valdrá la pena.

 


 
III

 vv. 12-13 Inmediatamente el Espíritu lo empujó al desierto. Estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás; estaba entre las fieras y los ángeles le prestaban servicio.

El Espíritu, tuerza de vida y amor, empuja a Jesús al desierto, figura de la sociedad judía, en la que Jesús, por no compartir sus valores, se va a encontrar aislado. Toda la vida pública de Jesús (40 días, cf los 40 años del éxodo de Israel) va a ser camino (1,2) hacia la tierra prometida, la plenitud gloriosa (cf. 9,2-3). Durante su actividad se le presentará repeti­damente la tentación del poder dominador (Satanas; cf. 1,24.34.37; 3,lls; 8,11.32s; 10,2; 11,9s; 12,15); él mismo vivirá entre poderes hostiles, ene­migos de su mensaje, que acabarán por darle muerte (las fieras, cf. Dn 7) y tendrá colaboradores en su labor (los ángeles; cf. 1,2.4, donde Juan Bau­tista se identifica con el mensajero / ángel anunciado).

 

v. 14  Después que entregaron a Juan llegó Jesús a Galilea y se puso a procla­mar la buena noticia de parte de Dios.

Jesús llega detrás de Juan (1,7), una vez terminada por la violencia de ciertos agentes la misión de éste. Se sitúa en la provincia del norte, Gali­lea, alejada del centro religioso y político del país y abierta al mundo pagano. Se presenta como profeta, transmitiendo de parte de Dios «la buena noticia».

 

v. 15  Decía: «Se ha cumplido el plazo, esta' cerca el reinado de Dios. Enmen­daos y tened fe en esta buena noticia.

Al existir el Hombre en su plenitud, Jesús, comprometido por amor a los hombres a llevar su misión salvadora hasta la muerte, se ha produci­do el cambio de época y comienza la etapa definitiva de la historia (se ha cumplido el plazo); lo anterior queda superado de modo irreversible.

La buena noticia (cf. 1,1) anuncia que se abre la posibilidad de una sociedad nueva y justa, digna del hombre, la alternativa que Dios propo­ne a la humanidad (aspecto social del reinado de Dios, la nueva tierra prometida); exige como condición de parte del hombre la renuncia a la injusticia (punto de partida) (enmendaos) y la confianza en que esa meta (punto de llegada) puede alcanzarse (tened fe).

 


 

IV

 La primera lectura, Génesis 9, contiene la «alianza de Dios con Noé». La alianza famosa, la más importante, será la alianza con Abraham... La Alianza con Noé pertenece a un segundo plano de “la economía de la salvación”. ¡Nunca más habrá diluvio para destruir la tierra!, le asegura Dios a Noé (Gn 9,11). Y esta promesa va acompañada de un memorial: el arco iris, señal del nuevo pacto entre Dios y la humanidad.

¡El miedo al “diluvio” ha sido quebrado! Ahora tenemos una nueva alianza a partir de una alternativa de vida para todos los seres vivientes. El arca que ha abrigado a la familia se transforma en una gran casa acogedora de la vida, en donde el cuidado con los animales se destaca de una manera especial (Gn 9,1-7). Es la casa de la vida que coloca al ser humano en comunión con la tierra, con la naturaleza, con el cosmos.

 El río Jordán, el desierto, y la Galilea son como un mismo “hilo conductor” de un desplazamiento fundamental que da inicio al evangelio de Marcos. Ahí percibimos el movimiento del reino de Dios que nos invita a movilizarnos en búsqueda de nuestros propios “lugares del Reino” donde se concreten y desarrollen nuestras opciones por la vida, por la dignificación de las personas y de las comunidades.

El río Jordán evoca grandes y significativos hechos de la historia de Israel. El más importante, sin duda, cuando Josué y el grupo del desierto atraviesan el río para entrar en la tierra prometida (Jos 3-4). Relato de los orígenes de aquel proyecto de vida igualitaria revelado por Dios a los esclavos fugitivos de Egipto. A partir de esta memoria primordial, Juan el Bautista convoca al pueblo alrededor de una nueva esperanza mesiánica. Allí también acude Jesús, procurando “las aguas de Juan”.

El desierto es la mediación muy frecuente de discernimiento, formación y maduración en el proyecto de Dios. Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, lugar por excelencia donde Israel aprendió a ser pueblo. Sujeto y proyecto anudados alrededor de la memoria del éxodo dando inicio al evangelio de Jesús.

Galilea es el lugar donde Jesús concreta su opción de humanidad y de humanización. Esta geografía es para Jesús el espacio vital del Reino. Es un mar, una tierra y un pueblo abierto a las naciones del entorno. Las fronteras se “cruzan” dando lugar a la inclusión de lo diverso en múltiples “misturas”. Favorabilidad donde madura e irrumpe el kairós del reino de Dios.

El paso del Jordán al desierto, plantea la articulación de movimientos mesiánicos proféticos que tienen en esos lugares, sus fuentes de inspiración y de organización. La confrontación con Satanás, como principio cósmico del mal que Marcos lo vincula con la enfermedad, la marginación y la muerte de los pobres, será para Jesús la definición de su vida por la ruta del reino de Dios. El desierto deja de ser lugar de prueba y penitencia según la tradición judía, para convertirse en lugar de aprendizaje definitivo en la confrontación y el desequilibrio. El Espíritu de Dios lleva a Jesús hasta la memoria fundacional de Israel, donde, venciendo a Satán, la vida se torna en fidelidad hacia Dios y hacia lo humano.

El simbolismo de los “cuarenta” tiene que ver con el trauma del nuevo nacimiento. Los poderes de la historia se hallan enfrentados: Jesús como principio de la humanidad liberada desde Dios, y Satanás, que es signo y causa de la muerte en el mundo. Nos hallamos frente al relato de un nuevo origen. Marcos re-escribe la historia, llevándonos del agua del bautismo a la re-construcción de la humanidad, para decirnos que Jesús está ahí apostando por una opción de vida, dignidad y felicidad humana. Pero Jesús no asume el combate solitario. Está junto con los animales y los ángeles como evocando un nuevo paraíso. El servicio angélico comunica esperanza y porta salvación. Al retomar el “paraíso” para re-iniciar el camino de lo humano, Jesús cuenta con fuerzas naturales y angelicales (la tierra y el cielo) favorables. Jesús se encuentra entre la tentación satánica y el servicio angélico. Es el dilema que permanentemente enfrentaremos. Marcos ha evocado estos poderes como en un espejo para que podamos mirarnos en ellos. Nos ha dicho lo que es tentar y servir, nos ha arraigado en la “historia original”. Ya en la historia concreta esos actores sobrenaturales desaparecen y es cuando Jesús nos enseña a servir, sirviendo a su comunidad discipular.

Obviamente, los cuarenta días del desierto no desaparecen. Duran todo el evangelio, toda la vida. Son paradigma de la contradicción y el desequilibrio que permanentemente atraviesan la historia. En la trama de la vida humana se ha venido a introducir y decidir la trama de pecado y esperanza de todos los vivientes (incluidos los animales, los ángeles y los diablos).

En definitiva, la liturgia nos presenta este evangelio del comienzo del ministerio de Jesús, por paralelo con el comienzo de la cuaresma. La Cuaresma es la vida humana...

 



Para la revisión de vida

 Acaba de comenzar la Cuaresma. ¿Qué va a significar para mí? Tal vez puedo darle un significado personal, diferente, el que yo quisiera que tuviera… Tengo espacio para la originalidad y creatividad. ¿Qué voy a hacer?

 

Para la reunión de grupo

Si el evangelio no hubiera afirmado taxativamente que Jesús sufrió tentaciones, muchos cristianos hubieran dicho que él no podría haberlas experimentado, por ser simultáneamente Dios. Pero una persona humana que no pueda sentir tentaciones, ¿sería realmente humana? ¿Qué implicaciones tiene esto para nuestra comprensión de la humanidad de Jesús?

Marcos no explicita cuáles fueron las tentaciones que experimentó Jesús. Otros evangelistas nos las señalan de un modo arquetípico. Recordemos cuáles fueron y qué significación tienen fundamentalmente.

En la situación actual de nuestro Continente, y del mundo, ¿cuáles podríamos decir que son las tres más grandes tentaciones con las que se encuentra todo ser humano y todo cristiano?

El evangelio de Marcos que hoy proclamamos incluye el "primer sermón de Jesús", su primera predicación, o, si queremos, lo que fue de algún modo su "manifiesto", su "proclama", que resume de algún modo todo lo que será su mensaje. Es un texto muy sintético y muy preciso el que nos presenta Marcos. Comentemos el significado de los cuatro elementos que contiene esa "proclama de Jesús".

Si la alianza con Abraham abarca por derecho a las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e Islam), la alianza hecha por Dios con Noé abarca tal vez a la humanidad de todas las religiones y a la naturaleza misma... Si Dios es Dios, y si Dios es uno, ¿qué significan para nosotros, cristianos, las diversas religiones? Si el tema del pluralismo y del diálogo religioso está siendo actualmente uno de los temas más cultivados por los teólogos, ¿qué información estamos teniendo sobre ello? ¿Quién, cómo, cuando... nos puede informar?

Tomar el artículo de Lynn White (loc. cit.) y examinar su desafío sobre el cristianismo como la religión más antropocéntrica del mundo.

¿Cuál es el año que la ciencia actual está entreviendo que será el año «de no retorno» en la evolución del calentamiento climático, el año a partir del cual parece que “se nos va a escapar de las manos” ese calentamiento, incidiendo en unos bucles de retorno y de realimentación por los que entrarán en una espiral de calentamiento autoalimentado ante el que no podremos ya hacer nada. Hace tiempo se dijo que sería 2050, luego se dijo que 2030, 2020... pero hay observadores que ponen una fecha anterior... ¿Y qué pensar religiosa y teológicamente si fuese que estamos ante la posibilidad real de una catástrofe apocalíptica, sin ninguna concesión a la retórica ni a la literatura?

 

Para la oración de los fieles

Por la comunidad de creyentes en Jesús, para que, en medio del desierto de la vida, sea capaz de animar la esperanza de las personas en conseguir la plena liberación. Oremos.

Por toda la comunidad humana, para que en medio de sus egoísmos, injusticias e insolidaridades sepa escuchar y poner en marcha los mensajes de liberación que se siguen pronunciando en nuestro mundo. Oremos.

Por los que sufren en su carne el azote del hambre, el paro, la violencia, la injusticia, la explotación, para que renazca su esperanza al encontrar personas que les apoyen y luchen por sus derechos. Oremos.

Por los creyentes, para que nuestra condición de bautizados nos haga vivir una nueva forma de vida, como hijos de un Dios de Vida y de vivos. Oremos.

Por nuestra comunidad, para que se esfuerce en construir una sociedad cada día más fraterna y esperanzada. Oremos.

 

Oración comunitaria

 Dios, Padre nuestro: al comenzar esta Cuaresma te pedimos nos ayudes a empeñarnos en una auténtica conversión de nuestros corazones y nuestra vida personal y comunitaria, a la vez que nos esforzamos por transformar nuestra familia, nuestra sociedad, el mundo. Nosotros te lo pedimos en el nombre de Jesús, tu Hijo, nuestro hermano.



Estos comentarios están tomados de diversos libros, editados por Ediciones El Almendro de Córdoba, a saber:
- Jesús Peláez: La otra lectura de los Evangelios, I y II. Ediciones El Almendro, Córdoba.
- Rafael García Avilés: Llamados a ser libres. No la ley, sino el hombre. Ciclo A,B,C. Ediciones El Almendro, Córdoba.
- Juan Mateos y Fernando Camacho: Marcos. Texto y comentario. Ediciones El Almendro.
        - Juan. Texto y comentario. Ediciones El Almendro. Más información sobre estos libros en www.elalmendro.org
        - El evangelio de Mateo. Lectura comentada. Ediciones Cristiandad, Madrid.
Acompaña siempre otro comentario tomado de la Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica: Diario bíblico

www.koinonia.org